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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

María Vega

23, diciembre 2014 - 8:19

23 Diciembre 2014. Diego Reyes

OTRO CUENTO DE NAVIDAD
SE encontraba el gordito más famoso del mundo, reclinado en su mecedora; aclaro que cuando hablo del gordito más famoso del mundo, no me refiero ni a Maradona ni a Mohamed, si no al simpático Santaclós.
Se acercaba su mero día por lo que hacía un ejercicio de introspección, para tratar de superarse. Después de un rato de meditación; le sobrevino una gran idea: Ir a un sitio donde el espíritu de la Navidad estuviera más escaso que el agua en un desierto o la decencia en un político; luego de un largo análisis, fue descartando lugares, desechó el Pentágono, Corea del Norte, las dos Cámaras, incluso, la franja de los cocolazos; al final de su práctica escogió la ciudad de Zurich en Suiza, concretamente las oficinas de la FIFA.
Según sus investigaciones se había enterado que en ese lugar, su Dios era el dinero y su única actividad consistía en coleccionarle (a la lana) bajo cualquier costo y sobre cualquier persona o circunstancia.
El de los cachetes rosados; dicho mejor, el de las mejillas coloradas, pensó que ese sí sería un gran reto: “sembrar en el corazón de la FIFA, el espíritu navideño”.
Le pidió a uno de sus acomedidos duendes encendiera el trineo con todos sus renos para que se fuera calentando. Se colocó las botas, los guantes y le ordenó a Rodolfo el reno de la nariz roja acelerara el paso para llegar pronto a su destino.
En menos de lo que canta un gallo, ladra un perro y barrita un elefante; llegaron a la capital mundial de los relojes y el chocolate; sin mayor preámbulo se caminó por los pasillos de la poderosísima firma; asombrándose a cada paso por la fastuosidad y modernidad de las instalaciones. Por lo que escuchaba en su trayecto sentía que iba a ser muy complicada su misión; pues todos hablaban de organizaciones y torneos de varios tamaños colores y formas, decían de contratos con marcas y patrocinadores que involucraban muchos ceros y representaban dinero para la marca; sí o sí.
A pesar de su atuendo, nadie le hacía caso, todos estaban absortos en sus negocios; el venerable Santa siguió andando hasta que llegó a la oficina de Pepe Blatter, sin consultar a sus siete secretarias se apersonó frente a su escritorio.
El mandamás del lugar le miró asombrado, ese momento lo aprovecho el simpático Clós para presentarse y decirle a qué había ido a Suiza; Blatter le dejó hablar; aunque no le prestaba atención, su mente estaba trabajando a velocidades insospechadas; Santa, inocentemente trataba de sembrar la cordura navideña en el sujeto, pero no se imaginaba qué era lo que iba a suceder.
Minutos más tarde Pepe fingió un gran arrepentimiento, incluso soltó algunas lagrimitas para ser más convincente; el de las grandes barbas le creyó, sin saber que se trataba de una trampa; Blatter con su lengua viperina, le soltó tremendo cuento; dirían acá en Tlalpitan: “se la volteó y lo acabaló”.
Cuando el señor del Polo Norte salió de la oficina, traía en su saco escarlata con ribetes albos; impresos tres patrocinios, uno de electrónicos, otro de una línea aérea y el tercero el de la “chispa de la vida”; además Pepe, lo había obligado a firmar un contrato para ser la mascota de un nuevo torneo, que se llamaría “campeones de invierno” donde iba a enfrentar a los dos equipos menos populares del mundo para volverlos todo lo contrario.
Confundido Santaclós caminó hacia la salida; cuando iba a llegar a la puerta, lo alcanzó el presidente del poderoso organismo y sin darle oportunidad de montar en su trineo; le dijo: “¡Oye, no te he pedido mi regalo de Navidad! Todo el tiempo se te fue en puro negocio; bueno, para que veas que soy bien gente, solo quiero solicitarte una cosa: que restaures la credibilidad en el futbol”
El rollizo colorado, que ya había adquirido, contra su voluntad, compromisos y obligaciones con él; enojado le respondió: “Yo doy regalos, no hago milagros, ¡hijo de toda la… Navidad!”

Cierro con una obra titulada “Feliz Navidad”

Que se celebre la vida,
Que se celebre al Creador,
Que hoy y siempre se viva,
Solo la paz y el amor.
Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan