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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

22, agosto 2014 - 8:36

22 agosto 2014. Diego Reyes

AL CUBO

RESULTA que de unos días a la fecha se ha puesto de moda una práctica muy fría, simpática y por una buena causa. A unos camaradas gringos se les ocurrió realizar un reto para recaudar fondos en la lucha contra una enfermedad conocida como: esclerosis lateral amiotrófica, o enfermedad de Lou Gehrig. La puntada consiste en llenar un cubo, de cualquier dimensión, con agua y hielo, y luego vertérsela alegremente desde el coco; esa acción debe ir acompañada por una invitación o “reto” para otros canijos, que deben hacerlo en las siguientes 24 horas, además de una donación en billete verde, que completa la buena obra y que sostiene y empuja la investigación. Todo esto resulta muy chispa, sin embargo, como sucede con casi todas las buenas obras, de pronto brinca la rata. Y es que algunos de los famosos la han agarrado nomás de cotorreo, y se graban haciendo la gracejada pero no se retratan en la taquilla; un claro ejemplo son las estrellas argentinas, futbolistas, artistas y conocidos en general, en aquel país solo han aportado 1,000 pesos argentinos (125 dólares), ¡válgame el señor! Es menester señalar que nada tienen que ver los que viven fuera del territorio gaucho y que sí han brillado con su óbolo. Un ejemplo de buen samaritano es Javier “El Guisante” Hernández, quien colocó en su página del “libro de caras” el recibo de su aporte. Igual sucedió con el alegre histrión Charlie Sheen, quien no se tiró el cubo con líquido, en cambio, dejó caer diez mil dolores, que aportó, directamente mencionando nombre y apellido, para el tratamiento de un canijo. Y como bien se sabe, y si no lo sabe yo se lo digo: “De todo hay en la viña del señor”, apareció el técnico alemán del Borussia Dortmund Jurgen Klopp, quien sumó sin sumarse a la moda, al afirmar: “No me voy a bañar con agua helada, pero sí donaré dinero, nomino a todos a hacerlo”. En ese entendido, quedamos nominados todos: ultrafamosos, famosos, conocidos, anónimos, similares y conexos. Quizá por esa onda del cubo, mi estimado “Piojo” decidió convocar a Érick Torres al equipo tricolor (que tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará); un aparente fugitivo chiva, que brincó para el otro lado, cuando apenas comenzaba a agarrar pista para despegar. Lo que recuerdo del llamado “Cubo” es que resultaba fácil en el remate, con distinguida movilidad en el frente, voluntarioso, aguerrido, que fue el sustituto del “Chícharo”, que en 64 juegos anotó sólo 14 “golecitos” y que tiene la cabeza cuadrada. Y ahora mismo reconozco tres cosas importantes: las visorias de la selección se expanden científicamente y cubren todas las ligas donde participan los paisanos, la MLS ha crecido al grado tal que hoy pueden madurar jugadores promesa; y yo puedo ser líder de goleo en el gabacho.
Por lo pronto, para su servidor esa convocatoria fue como en cubo con agua helada.

Cierro con una obra titulada “Cubetazo”
Cuando hay esas nominaciones,
esas que nomás no esperas,
se te caen las emociones,
y corres por unas chelas.

Y si no, quéjense a la FIFA. Twitter: @pollodetlalpan