Con la tecnología de Google Traductor

Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

María Vega

20, diciembre 2014 - 11:32

20 diciembre 2014. Alberto Lati

NADIE tendría que sorprenderse: ni los brasileños, porque tenga tamaña repercusión mundial, ni los extranjeros, porque se hayan encontrado súper bacterias en las aguas cariocas.
El que en Río de Janeiro (así como en otros sitios de Brasil y, por supuesto, de México u otros países), no se haga nada por remediar la contaminación de mares, lagos y ríos, no iba a implicar que la prensa enfocada en los próximos Olímpicos tomara a la ligera el tema. Ya en el evento de prueba de vela, disputada en el pasado mes de agosto, los competidores narraban la cantidad de inmundicia que hallaron al paso de su embarcación, incluidos los restos de un perro.
¿Sorpresa? Por favor, que nadie juegue al cínico o iluso: los ciudadanos cariocas ya saben que en la bahía de Guanabara, bellísima por sus vistas y más céntrica que Copacabana o Ipanema, no se puede entrar a nadar. Sí, se corre en paralelo al mar, se juega fut-voley en la playa, se pasea constantemente por la zona, pero nadie se atreve a ser tocado por esas olas cuya sola cercanía propicia olores fétidos. Mientras tanto, en Copacabana, Barra de Tijuaca, Sao Corrado y muchísimos más puntos costeros, el común de los cariocas se meten a nadar o refrescar a cada visita.
Es por ello que no logro entender la exclamación brasileña por los grandes espacios que la prensa internacional dio al hallazgo de la súper bacteria, así como tampoco la incredulidad de los medios extranjeros: es lo que hay en esas aguas de Río, más allá de promesas de limpieza y rehabilitación ecológica a las que no haríamos bien en creer.
Se trata de una súper bacteria porque suele encontrarse en los desperdicios de los hospitales y dado que su tratamiento resulta mucho más complejo que el requerido ante cualquier bacteria convencional.
Lo dije antes en este espacio y lo repito ahora: ¿quieren un verdadero legado de Río de Janeiro 2016, más allá de obras faraónicas que no se usarán o proyectos prometidos que no se terminarán? Permitan que estos Juegos dejen como estela una herencia para el medio ambiente, tomen como excusa las pruebas de vela para atender ese nivel de polución. Suena bonito, pero va a ser que no: los pobres atletas competirán entre porquería y media, y los pobres cariocas seguirán sin atreverse a tocar las aguas de la playa de Flamengo-Botafogo.
Twitter/albertolati