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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

19, diciembre 2014 - 12:18

18 diciembre 2014. Daniel Reyes

Saldos y segundas
MIENTRAS que en el ambiente suenan campanas navideñas, y se respira el delicioso olor del ponche como preámbulo de la Natividad del Señor, en el golpeadísimo país de la patada también se cerró el llamado Draft; la infame experiencia que denigra al jugador que es ofrecido al mejor postor como si se tratara de un costal de papas; bueno, en algunos casos los propios jugadores se ponen de a pechito, porque en la cancha son menos útiles que un bulto.
La cuestión es que el draft, es una asquerosa práctica digna de los “caballeros” que también lo pactan.
Para que usted se dé cuenta de la infamia que rodea al draft, le voy a contar una anécdota de cierto directivo, que por cuestiones navideñas me voy a ahorrar su nombre.
Resulta que hace algunos años, el señor; para efectos del relato le nombraré “J” asistió a la compra y venta de jugadores; en los pasillos del hotel sede se encontró con un jugador que ya lo había tenido en su equipo y que había sido muy buena su participación en su conjunto; mister “J” buscaba un central y el jugador que se encontró, justamente aplicaba para la posición.
Luego de charlar; el defensa le comentó que no tenía equipo y que además era dueño de su carta, por lo que saldría barato para alguien que lo quisiera contratar, pues sólo se tendrían que arreglar con él; al ver la disposición del zaguero, “J”; le tiró el anzuelo: “Te ofrezco cien por venirte a mi equipo” el jugador lo pensó un momento y lanzó su contraoferta; “necesito un poco más, ¿sabe? ¡Ya me casé”. El directivo sonrió, haciendo una mueca diabólica, de inmediato le dijo: “¡Noventa!” el defensa, se sacó de onda y sólo atinó a responder: “¡Tengo un hijo!” El tiburón venido a directivo le reviró: ¡Ochenta!” sin dar crédito a lo que escuchaba y faltando unos minutos para que se acabara el draft, el muchacho dobló las manitas: “¡para, para, acepto!” y se fue por ochenta.
Para cuando usted lea estas líneas muchas historias como la que le expuse habrán cuajado.
Pero no sólo eso es lo malo hoy día; pues si imaginamos el draft como un gran mercado de piernas, es asombrosa la cantidad de tiendas de saldos y segundas que se hay en él; peor tantito; los muchos equipos que se acercan, no a babosear; ¡a comprar!
Inexplicable que por ejemplo los Pumas, se hagan de unos remilgos, ignorando la prosapia de su cantera; hablando de básicas, del Cruz Azul, me abstengo de comentar por el momento, porque no me quiero poner a llorar.
Igualmente la obsesión de traer tantos colombianos y ecuatorianos de mediana calidad. Se entiende que los buenos se van a Europa, pero entonces ¿por qué no darle chance a un nacional? Otra vez el vil negocio encima de la ética, el futuro y el sentido común; ¡pareciera por momentos que son aconsejados por políticos!
Pero bueno, como es tiempo de paz y buena voluntad, me voy a dejar de quejar y voy a desear que para el próximo torneo desaparezca el mentado draft y su hermano el pacto de caballeros; que los equipos den mucha más oportunidad a los jóvenes nacionales y que los que manejan la lana en el fut, se desapeguen un poquito del dinero o en su defecto que aprendan a hacer negocio.

Cierro con una obra titulada “¿no se dan cuenta?”

Si invirtieran en la casa,
Dicho sea con claridad,
Si confiaran en la raza,
¡Negocio y felicidad!

Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan