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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

17, septiembre 2014 - 9:42

17 septiembre 2014. Daniel Reyes

SEGÚN a las conclusiones que llegó el famoso científico Charly Darwin en su no menos conocida Teoría de la evolución, el hombre desciende del mono; es decir, que nuestros antepasados eran primates. Consciente de ello, asumo mi ascendencia; cosa que me han dicho en reiteradas ocasiones: “Oyes Pollo, estás bien mono”. Trataré de explicar, para aquellos que se fueron de pinta en clase de biología de la secu: Carlos Roberto Darwin fue un fenómeno en sus años activos como naturalista; haga usted de cuenta que si fuera futbolista sería Ronaldinho, un ser reconocido en el mundo por hacer lo que sabía con grado máximo de perfección; su basto conocimiento era motivo de asombro entre las camarillas científicas y las publicaciones eran esperadas, mientras los grandes mecenas de la época le querían patrocinar y sobre todo conocer; pues con sus estudios estaba revolucionando la historia de la humanidad. Carlos no sólo estudió a los animales, también lo hizo con plantas y fue descubriendo que ambos reinos eran mucho más complejos de lo que a simple vista se podía suponer; encontró que las especies se iban acoplando a los cambios en su ambiente; para explicarme mejor, como aquel que se rifa bien y bonito en la chamba, que va y viene y anda como trompo chillador y en días de asueto se entrega en cuerpo y alma a la vagancia y la despreocupación, disfrutando en pijama todo el santo día, haciendo esfuerzo sólo para comer. Aclaro que los cambios a los que se refiere Darwin son algo más profundos, pues van haciendo evolucionar a las especies; aunque la idea es esa. En este punto me gustaría hacer un apunte con todo cariño; arriesgándome a que la comunidad científica mundial se convulsione por lo que voy a decir; antes, insisto en reiterar mi admiración y respeto por todos los científicos del mundanal mundo, pues gracias a ellos he llegado a la siguiente conclusión: El trabajo e investigación del señor Carlos Darwin está incompleto. En la teoría de la evolución se olvidó de algo muy importante: los desechos. Resulta que de esos desechos nació una especie: el Homo Funcionarius; un ser que en apariencia es igual al homo sapiens, pero que comenzó su formación por el cerebro, el cual se creó con base en lo que otros habían dejado: popó, popichas o pupu; sujeto que en apariencia física es igual a todos, pero que sin embargo, tiene como característica principal: hacer todo mal. Es muy fácil de detectar, pues invariablemente cuando realiza cualquier actividad, la cajetea. Afortunadamente no son muchos; desafortunadamente, algunos se encuentran en lugares donde hacen mucho daño. El último del que se tiene información apenas el viernes pasado fue detectado cerca del acueducto de la ciudad de Querétaro; dicen que responde al nombre de Carlos Treviño Núñez; un cobarde mentiroso; si por desgracia se lo topa, es muy importante que no se le acerque, pues tiene un gran desprecio por la vida humana. Pobrecito.

Cierro con una obra titulada “Realidad”
Lo que debemos de dar,
al gran jefe Ronaldinho,
¡Admiración sin cesar,
envuelta en harto cariño!

Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan