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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

17, septiembre 2014 - 9:40

17 septiembre 2014. Alberto Lati

EXIGIR que los estadios estuvieran concluidos a seis meses de la inauguración del Mundial no era una terquedad o exageración de la FIFA: sólo así podían instalarse con total calma y mayor precisión los diversos sistemas imprescindibles para el éxito del evento.
Al final, ya se sabe, cuatro de los doce estadios continuaban en obra a una semana de la inauguración (en Sao Paulo escuché maquinaria pesada durante el entrenamiento de Brasil a pocas horas de abrir el torneo contra Croacia; en Curitiba vi que faltaba una inmensa pared a diez días del comienzo) y varias sedes incluso debieron modificar sus planes de construcción.
Eso propició un problema tecnológico hoy reconocido por autoridades vinculadas a los Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Renato Ciuchini, director ejecutivo comercial del Comité Organizador, declaró recientemente: “Haremos más de 45 pruebas a lo largo de 2015. La idea es evitar que suceda como en la Copa del Mundo, cuando los estadios fueron entregados de última hora y los proveedores de tecnología tuvieron que correr. Los estadios donde fueron realizados partidos de la Copa Confederaciones (mediados de 2013), tuvieron un desempeño mucho mejor”.
Por citar un ejemplo que ilustra lo planteado por este directivo: en la Confederaciones, el estadio Castelao de Fortaleza experimentó criticadísimos fallos en su internet, situación que ya no se replicó un año más tarde en el Mundial.
Es decir, que entre más pronto se terminen las construcciones, mayor es el éxito augurado. Jamás será recomendable una situación como las de Curitiba o Cuiabá, en donde teníamos por un lado tractores, taladros, colocación de gradas, y por otro técnicos de televisión, internet, telecomunicaciones, fibra óptica, inclusive el recién estrenado en Mundiales sistema para detectar si un balón superó la línea de gol.
Un dato interesante revelado por el propio Ciuchini es que en Sydney 2000, la tecnología de comunicación e información apenas ocupó un diez por ciento del presupuesto total de los Olímpicos, porcentaje que se ha duplicado al cabo de dieciséis años, pues será del veinte por ciento en Río de Janeiro 2016.
En sentido tecnológico, la lección del problemático Brasil 2014 ha sido aprendida. Ahora falta que las instalaciones de verdad sean terminadas con suficiente antelación para poder aplicar esos planes tal como han sido programados.
Twitter/albertolati