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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

17, febrero 2015 - 10:10

17 febrero 2015. Alberto Lati

EL estereotipo es el destino y de ahí no escaparemos.
Como ya expliqué unas semanas atrás en este espacio, Río de Janeiro 2016 comisionó a tres renombrados cineastas brasileños para elaborar la ceremonia de inauguración de los próximos Olímpicos. Lo anterior sigue el molde generado con elevado éxito por Londres 2012, al haberse puesto en las manos del realizador Danny Boyle.
Al margen de esa asignación, lo que teníamos que esperar o, más bien, de donde no íbamos a huir, es del lugar común: los tres cineastas (Fernando Meirelles, Andrucha Waddington y Daniela Thomas) estuvieron presentes en el inicio del carnaval, dejando claras sus intenciones: tomar ideas de la celebración para replicarlas en la apertura olímpica.
Nadie tiene que sorprenderse: cada país utiliza esa puesta en escena para proyectar sus facetas más distintivas y características. La duda es si Río 2016 logrará ser algo más y no simplemente el reiterado, replicado, repetido, desfile por el sambódromo del carnaval.
Lo curioso es que las autoridades brasileñas después protestan al ver simplificado o reducido su folclore, cuando ellas mismas han propiciado la reducción de Brasil a carnaval, arena y samba. Para no ir muy lejos, el videoclip de la canción oficial del pasado Mundial (cantada por Pitbull, Jennifer López y Caudia Leite) generó quejas por basarse precisamente en esa noción carnavalesca. Para allá vamos, que nadie lo dude.
¿Qué destellos o texturas lograrán los tres cineastas imponer a ese desfile con samba? ¿Cómo escapar al cliché? ¿Habrá margen para la originalidad? Preguntas de difícil respuesta: vistoso, por supuesto que será, pues el carnaval en sí mismo lo es. Singular o distinto, no estoy tan seguro.
Un inicio del carnaval que ya nos dejó ver numerosas estampas deportivas, como el seleccionador nacional Dunga, la leyenda Zico (el año anterior incluso se le dedicó el tema de una escuela de samba) y el tenista Rafael Nadal.
Carnaval que pasará inevitablemente al césped de Maracaná cuando el fuego olímpico encienda el pebetero carioca.
Twitter/albertolati