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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

María Vega

17, enero 2015 - 11:03

17 enero 2015. Alberto Lati

BRASIL ganó al Comité Olímpico Internacional un pulso que tuvo desde el inicio perdido ante la FIFA: sí se concederá cincuenta por ciento de descuento a jubilados, estudiantes y personas con discapacidad en la venta de boletaje de Río de Janeiro 2016, a diferencia de lo que sucedió durante la pasada Copa del Mundo.
Lo anterior obedece a la ley brasileña, la cual recibió una enmienda temporal durante el Mundial, a través de la controvertida y muy protestada Ley Geral da Copa (“Ley General de la Copa”). Este país puede tener determinados defectos, pero si en algo resulta tajante y generoso es en el trato que da a los tres grupos arriba mencionados, así como a personas acompañadas de una carriola o mujeres embarazadas (no sólo para precios, también para prioridad en accesos y servicios).
Esta medida propiciará que muchas personas accedan a los boletos más económicos por la mitad del precio de lista, es decir, a cambio de unos 7 dólares estadounidenses, lo cual tiene como añadido que se permitirá algo que en Brasil es común para todo tipo de compras: hacerlo en pagos mensuales (he llegado a ver en Río a gente pagar hasta la fruta a plazos). Quizá así por primera vez en mucho tiempo tengamos un mega-evento deportivo menos elitista, contrastado con el Mundial en el que los rostros blancos eran abrumadoramente más que los negros en los estadios. De cualquier modo, es de sospecharse cierto tipo de control en el sorteo de todas las aplicaciones, a fin de que sólo se venda un porcentaje limitado a personas con descuento.
Por otro lado, el Comité Organizador reforzó una idea que ya lucía evidente: que serán unos Olímpicos primordialmente para aficionados locales; los problemas de conectividad y alojamiento, más los absurdamente elevados precios brasileños, propician que menos personas viajen desde el exterior. En el anuncio de esta semana se estableció que setenta por ciento del boletaje será ofrecido a ciudadanos o residentes de Brasil; con Londres 2012 se dio el fenómeno de que muchos foráneos vendieron sus tickets a británicos; en Río quizá se dé el modelo opuesto.
En marzo comenzará la venta. Sólo queda esperar que por fin no sea caótica y problemático, recordando que cuatro años atrás Lord Sebastian Coe fue rudamente criticado por los asambleístas londinenses al no poder responder cuántas localidades quedaban disponibles y cuántas ya tenían dueño.

Twitter/albertolati