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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

16, diciembre 2014 - 10:35

16 diciembre 2014. Alberto Lati

LA elección de los nombres ha superado por mucho a la de las mascotas. Excelente que se haya impuesto en la votación la idea de rendir homenaje a la dupla que dio vida a la canción más conocida del bossa nova, misma que dotó de celebridad internacional al barrio carioca de Ipanema.
Las dos botargas de extraño diseño llevarán por nombre Tom y Vinicius, en homenaje al compositor Tom Jobim (quien ya da nombre al aeropuerto internacional de Río de Janeiro) y al poeta Vinicius de Moraes.
Eso no quita las críticas al animal que podría ser cualquier especie o al árbol que en su afán de representar toda la floresta brasileña no representa nada, pero parece una decisión espléndida. Con ello, se rinde honor al gran legado de estos dos artistas al tiempo que se innova por completo en este tema.
Hemos mencionado antes la problemática que representa hallar nombres que no estén registrados, para poder explotarlos comercialmente sin traba alguna. Eso ha llevado a que se inventen o compongan nombres que no significan nada: Zakumi, en Sudáfrica 2010, Be Jing Huan Jing y Ni, en 2008 (“Bienvenidos a Beijing” en cinco sílabas, cada una correspondiendo a una mascota), Goleo en Alemania 2006.
Londres 2012 ya había acertado de lleno tomando como denominación de sus mascotas a la ciudad inglesa cuna del Olimpismo (Wenlock) y la del movimiento paralímpico (Mandeville): en un acto, crédito a estas localidades y fama internacional a sus respectivos legados para el deporte.
Río de Janeiro 2016 pudo haberse ido por el nombre de futbolistas (se especularon Pelé y Garrincha), pero decidió apegarse al gran legado musical de la ciudad. Menos mal, porque las otras opciones en votación eran las exclamaciones brasileñas Oba y Eba (pésima idea; hagan de cuenta que en México les pusiéramos Chido y Chale) o remitirse a vocablos guaraníes que se refieren a la música (Esquindim y Tiba Tuque: interesante el aproximarse al legado pre-portugués, aunque muy difíciles como para que alguien se las aprendiera).
Ahí estarán entonces Tom y Vinicius, en recuerdo de dos grandes nacidos y consagrados en Río. Y ahí crecerá también algo que ya era más que evidente: que la canción Garota de Ipanema se adhiera permanentemente, casi como himno no oficial, a los Juegos Olímpicos de 2016, algo así como London Calling de The Clash en Londres 2012.
Twitter/albertolati