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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

15, enero 2015 - 9:52

15 enero 2015. Alberto Lati

UNA interesante investigación hecha por el diario Folha de Sao Paulo, revela los montos que deberán gastarse a fin de que las instalaciones construidas o remodeladas para los Juegos Panamericanos de 2007 sean adecuadas para los Olímpicos.
Según sus cálculos, esos 400 millones de dólares no estaban previstos, toda vez que desde que se presupuestaron los Panamericanos se insistió que determinadas cifras eran inversión a largo plazo en caso de que Río fuera sede olímpica en el futuro cercano.
Más allá de todo lo que se haya dicho o prometido en el pasado, la realidad es que ese tipo de infraestructura resulta más problemática que beneficiosa para el común de los comités organizadores. Los Panamericanos de 2007 seguramente tenían las más ambiciosas de las intenciones cuando comenzaron obras en 2002, aunque la tecnología va rápido y lo que hayan hecho queda atrás para unos Olímpicos de 2016. Además, la comisión inspectora de unos Panamericanos no es la misma que la de unos Olímpicos y resulta muy difícil saber qué parámetros seguir si estos no han sido fijados (por ejemplo, el velódromo tuvo que ser demolido y erigirse de ceros al no cumplir con las exigencias del COI).
Así como el Folha de Sao Paulo ha publicado estos datos, yo he insistido a lo largo de Brasil 2014 que Maracaná es el tercer estadio de futbol más caro de la historia, pues no sólo debemos considerar lo gastado para el pasado Mundial, sino todo lo derrochado en sus procesos de remodelaciones que originalmente fueron para los Panamericanos. Eso nos lleva a unos mil millones de dólares que solamente lo colocan por detrás del Emirates del Arsenal y Wembley.
Maracaná en particular no requerirá adecuación alguna, pero sí el complejo de Deodoro (hipismo, hockey, pentatlón, tiro deportivo), el estadio Engenhao (pista y campo) y el centro acuático aledaño a Maracaná.
Autoridades vinculadas a los Panamericanos 2007 han dado al Folha una declaración que resume a la perfección este tema sobre la pronta decrepitud de sus obras: “las exigencias se renuevan”. Precisamente por eso, quien busque unos Olímpicos no puede mentir con la cantaleta de que retomará infraestructura ya existente ni quien hace un evento menor puede salir con que su gasto es para unos eventuales Olímpicos.
Twitter/albertolati