Con la tecnología de Google Traductor

Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

13, enero 2015 - 11:19

13 enero 2015. Alberto Lati

TAL como en el pasado Mundial, Río de Janeiro 2016 volverá a recurrir a los días feriados para aligerar la carga vehicular en su ciudad.
Es un tipo de medida que ya se ha implementado en numerosas sedes de mega-eventos deportivos y más cuando la ciudad se caracteriza por un elevado caos vial (Atenas en 2004, Beijing en 2008).
Cuando hubo juego en Río de Janeiro fuera de sábado o domingo durante la Copa del Mundo, la solución más práctica fue decretar jornadas festivas y bajar la cantidad de movimiento por las avenidas. De cualquier modo, hubo momentos de terribles embotellamientos: los operativos y perímetros de seguridad, más los miles de coches que llegaron desde el vecino Argentina, más la cantidad de prensa internacional, más el espléndido fan-fest en la playa, eran una mezcla muy difícil de sortear para una urbe bastante deficitaria en transporte público y arterias.
Consideremos ahora lo que representan unos Olímpicos: competencias simultáneas hasta en doce puntos de la ciudad, desplazamiento permanente de atletas y oficiales (con su pertinente seguridad) por cada rincón que se imagine, salida y entrada de Villa Olímpica, campos de entrenamiento, aeropuertos, más una amplitud que impresiona: al sur, en Copacabana; al este en Barra de Tijuca; al norte en el complejo de Deodoro y el estadio Engenhao; al oeste en Maracaná y aledaños.
Mundial y Olímpicos son de naturalezas muy diferentes; por razones obvias, la presión olímpica se focaliza sobre una ciudad. En Brasil 2014, como decía, bastó con hacer festivos los días de partido ajenos a fin de semana; en Río 2016 no se puede frenar toda la actividad laboral por dos semanas, de ahí que se vayan a evaluar los días más sensibles y saturados para convertirlos en feriados.
Dentro de las medidas que serán dadas a conocer en marzo, también se incluye modificar el calendario escolar para hacer coincidir las vacaciones con los Olímpicos; la idea es que el periodo vacacional sea en agosto tanto en colegios públicos como privados.
Imprescindibles todos estos planes, aunque insuficientes si Río no hace la tarea completa en el desarrollo de infraestructuras de movilidad; eso sí es fundamental y marcará no sólo a la sede de un evento deportivo, sino al futuro de una de las principales ciudades del continente.
Twitter/albertolati