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Como director opino ESTO. Salvador Aguilera

Itzel Ubiarco

10, septiembre 2014 - 11:25

10 septiembre 2014. Salvador Aguilera

MUY buenos los dos partidos que tuvo la Selección Mexicana en esta fecha FIFA. El primero, contra Chile, excelente, nos mostró el camino a seguir. El segundo, contra Bolivia, lamentable, dejó como enseñanza lo que no se debe hacer.

Al final, el técnico tendrá las mejores conclusiones, pero creo que una fecha FIFA no se puede desaprovechar de esta manera, al elegir a un rival que no exigió nada. Aquí hay que ser claro: tache para Héctor González Iñárritu. Bolivia fue una pésima opción, porque terminó siendo, como bien dice el “Tuca” Ferretti, un partido “molero”.

Hasta la misma Selección se aburrió de jugar este encuentro que durante el primer tiempo fue de un solo lado. Los dirigidos por Azkargorta se echaron atrás, poco les importó hacer un buen partido, no le metieron presión al Tricolor, y así no sirve el ensayo. No se puede hacer un buen análisis sobre los defensas porque fueron escasas las llegadas del rival, que a pesar de su pésimo accionar por poco logra el empate sobre el final del juego.

Qué, ¿no había un mejor rival? Las relaciones internacionales le siguen fallando a González Iñárritu, porque se desperdició una fecha FIFA. Los mismos dirigentes debieran darse cuenta que hay rivales que no dejan nada positivo; a Bolivia se le viene ganando desde hace rato porque su nivel es muy bajo. Ese tipo de selecciones ya deberían estar fuera de la lista de opciones. ¿Qué caso tiene enfrentarlas?

De nada le puede servir a un entrenador saber que su equipo va a estar encima todo el juego. Hasta el jugador se aburre. Un interescuadras ante una Selección juvenil sería más sustancioso.

Había que aprovechar a los “europeos”, había que ofrecerle un buen partido a la gente que observó el duelo en Denver, y lo que se vio fue, francamente, una lástima. Como espectáculo y como ensayo futbolístico.

Para colmo, cuando Miguel Herrera movió sus piezas en el segundo tiempo, el equipo se desordenó. Cierto, hubo aproximaciones que fueron más por el producto de la voluntad individual que del juego colectivo, el cual desapareció por completo, ante una Selección que salió a replegarse y a la que poco le importó jugar al tú por tú. Con goles o sin goles, iban a cobrar igual.

Dentro de todo esto, me gusta la honestidad de Miguel Herrera, porque sabe que su equipo terminó por menospreciar al rival, pero sabíamos que eso podía ocurrir. Frente a Chile, el partido fue intenso porque se sabía de la jerarquía de los andinos. Bastaba con ver la alineación para saber de qué se trataba.

Los partidos de la Selección Mexicana tendrán que ser así, no se pueden aceptar juegos de menor nivel. González Iñárritu deberá entender que Bolivia no es el tipo de rivales que requiere la Selección Mexicana, por más que diga que no había otra opción. Eso y nada es lo mismo.

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