Con la tecnología de Google Traductor

Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

ESTO

10, marzo 2015 - 11:36

10 marzo 2015. Alberto Lati

CUANDO cuatro meses atrás Romario fue elegido senador por Río de Janeiro, su frase fue tan contundente como alguno de sus inolvidables remates a portería: “Un ex favelado se ha convertido en senador de la república”.
Con esas palabras el legendario delantero recordaba su nacimiento en la marginal favela de Jacarezinho, a la fecha estigmatizada como violenta y poco apta para que alguno de sus habitantes salga adelante.
Ya antes, en 2010, había sido electo diputado, como muchísimos ex deportistas más, incluido su ex socio del gol en la selección brasileña campeona del mundo en 1994, Bebeto. La diferencia sería la postura que de inmediato asumiría Romario: nada de limitarse a ocupar un curul, cobrar y acudir a uno que otro acto ante las cámaras. El diminuto hombre que anotara racimos de goles, de inmediato emergería como voz crítica y activa.
Dos facetas catapultarían su imagen como político: primero, su férrea oposición al gasto que implicó la Copa del Mundo 2014, tema por el que incluso rompió con la presidenta Dilma Rousseff y que lo llevó a tremendas disputas con la FIFA, haciéndolo una especie de vocero del pueblo brasileño; segundo, el nacimiento de su hija Ivy con síndrome de Down, lo que le ha convertido en portavoz (muy enterado y articulado) del escaso cuidado que da el gobierno a las personas con alguna discapacidad.
Del Romario bohemio, fiestero e indisciplinado, queda poco. Del polémico, queda todo.
Ahora buscará la prefectura de Río de Janeiro para las elecciones que serán poco después de concluir los Olímpicos y Paralímpicos del próximo año. En el camino se ha hecho aliado del prefecto al que busca suceder, Eduardo Paes, con quien recorrió el Parque Olímpico unas semanas atrás.
Luego de ser diputado y senador, ¿podrá Romario imponerse en las preferencias de los votantes cariocas? Las encuestas dicen que sí.
Su principal aval ha dejado de ser la popularidad cultivada a punta de goles. Hoy Romario no es el típico deportista que salta a la política. Es ya un político en toda la extensión de la palabra, capaz de debatir y pelear tras bambalinas con quien se anteponga en su camino.
Twitter/albertolati