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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

María Vega

1, febrero 2015 - 10:45

1 febrero 2015. Alberto Lati

EL mayor escándalo de corrupción que ha padecido Brasil en su historia moderna, podría afectar a la planeación de los próximos Juegos Olímpicos.
Siendo mexicanos, no tendría que sorprendernos demasiado, pues es obvia señal de que, en el coloso sudamericano como en nuestro país, las mismas empresas involucradas en alguna problemática o negocio investigado por la ley, son parte de las licitaciones más relevantes.
El asunto es que la denominada Operação Lava Jato, relacionada con el despojo de 10 mil millones de reales (4 mil millones de dólares) de la paraestatal Petrobras, tiene vínculo directo con la construcción de las instalaciones de Río de Janeiro 2016.
Según revela el diario Folha de Sao Paulo, hasta el 73 por ciento de la infraestructura olímpica corresponde a empresas presuntamente implicadas o investigadas en el caso Petrobras (muchas de las cuales ya fueron parte medular de lo erigido para la pasada Copa del Mundo). La preocupación llega ante la eventualidad de que alguno de estos consorcios tuviera problemas con la ley o quiebra económica, y entonces debiera suspender determinada obra.
Como no podía hacer de otra forma, el prefecto carioca, Eduardo Paes, admitió que están pendientes de ese tema, pero garantizó que nadie lleva comisión alguna (al estilo de lo antes sucedido a inmensas proporciones en Petrobras) con las obras olímpicas.
Las empresas, a su vez, reiteran que cuentan con los recursos para continuar y culminar las instalaciones en tiempo, pero es un elemento más de desconfianza toda vez que ya han sido arrestados algunos ejecutivos y sometidas a redadas algunas de las oficinas de estas firmas.
Un par de meses atrás el fiscal que desarrolla el caso, Carlos dos Santos Lima, elevó la preocupación: “me parece que este esquema fue repetido no sólo en otros departamentos en relación con Petrobras, sino que se repitió en cualquier proyecto público, es mucho más grande que sólo Petrobras”.
De tal forma que sí hay argumentos para relacionar Olímpicos y Petrobras, así como los hubo un año atrás con el Mundial; muchas de las empresas hacia las que ahora se dirigen dedos acusadores, erigieron estadios de Brasil 2014, los cuales terminaron resultando mucho más caros, con un añadido: que en ese periodo incrementaron sus contribuciones al partido político en el poder.
La alargada sombra del caso Petrobas y de la Operação Lava Jato ahora se ha posado sobre Río de Janeiro 2016.
Twitter/albertolati