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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

9, diciembre 2014 - 12:05

09 diciembre 2014. Daniel Reyes

VULGARES MENTIRAS
UNA práctica tan añeja como la misma humanidad es la mentira. En todos los estratos de todas las épocas se ha utilizado por propios e impropios; incluso las más pías conciencias las llegaron a catalogar como “piadosas” a aquellas que, según ellas (las mismas conciencias) “no hacen daño”.
En este punto es importante aclarar que no es lo mismo la mentira que la omisión; la omisión, es no decirlo, la mentira es cambiar la realidad. Ha habido mentiras perfectas en la historia, esas en las que nunca se supo la realidad, por lo tanto, triunfaron; hay otras, en cambio, que ofenden más por lo burdo de su planteamiento y que al final se descubre que era un engaño, como son todas las promesas de un político.
La mentira es tan dañina y peligrosa que puede volverse una maldición que se alimenta de la atención humana, pues en ocasiones, de tanto repetirla se convierte en realidad ¡tómala barbón!
Se afirma en las altas esferas de la psicología que aquel que quiere meterse a mentiroso debe tener dos grandes cualidades, que por cierto, no se compran en la farmacia; uno, poseer una gran imaginación, y dos, contar con una memoria de prodigio.
¿Usted se preguntará por qué esta larga introducción al rancio arte del engaño? Pues es muy simple, porque en el futbol, que es lo que me ocupa en esta columna, la práctica de la mentira es tan utilizada casi como un saludo y viene siendo tan obligada que aun los especialistas más reconocidos en el ambiente del fut ya no la cuestionan.
La obvia: ¿Cuántas veces en un partido, los jugadores tratan de engañar al nazareno? ¡Las que usted guste y mande! Caídas falsas que asemejan el impacto de un rayo; sobadas escandalosas en la cara cuando no recibieron ningún golpe; arañazos, pellizcos y cates en general, a espaldas del juez; en fin, mil y una barbaridades.
La solidaria: Recuerda usted la frase: “¿El técnico tiene todo nuestro apoyo? Y 4 o 5 días después echan a la calle al infortunado estratega.
La de cajón: Del directivo “No hemos hablado con ese jugador”; “nadie se ha acercado a preguntarnos por él”; Del Jugador o técnico: “nadie ha hablado conmigo”; “yo estoy muy feliz acá”; “no me voy”; “todo mundo lo sabe”.
La de moda: “Es por el bien del espectáculo”; “es por el bien de la liga”. ¿Por qué no acaban con eso de una buena vez?  Si el periodista pregunta es porque tiene que informar, precisamente al aficionado, que es el que paga y el que (en teoría) merece todo el respeto; y respetarlo es decir la verdad.
Y ya mejor ahí le paro, pues tengo que dar un paseo, ahora que estoy en París, en un auto deportivo nuevo que acabo de adquirir.
“¿En qué quedamos?”
¡Chin, ya llegó mi conciencia… bueno, está bien, me tengo que subir al metro en Balderas y es hora pico.

Cierro con una obra titulada “Yo no fui”
Si la nariz creciera
por mentir, dijo el morocho,
el más chato pareciera,
en el fut, el tal Pinocho.
 
Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan