Con la tecnología de Google Traductor

El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

9, enero 2015 - 10:22

09 de enero de 2015. Daniel Reyes

Es lo que hay
EXISTE una teoría pagana en el sentido de que la tierra aceleró su rotación y su canija traslación alrededor del astro rey; por lo consiguiente los días duran ahora el equivalente a 16 horas de las “antiguas”.
Cuando recibí ese correo electrónico que detallaba del supuesto incremento de velocidad del planeta azul, que me envió mi cuate Rafael; el “chino”, me dio risa, sin embargo ahora que se han terminado las vacaciones, en un lapso muy cortito; me dan ganas de llorar.
Hoy encuentro que resultan muy crueles los resultados de años de estudio; entre otros, del genio Alberto Einstein, quien nos advirtió de la relatividad del tiempo.
Lo bueno de todo es que hoy regresa a la actividad la Liga MX; lo malo, es que muchos han perdido miserablemente el tiempo buscando refuerzos de dudosa calidad, e igual procedencia; peinando rápidamente el censo balompédico sin duda la gran contratación, la realizó la máquina celeste en la persona de Roque Santa Cruz; de ahí en fuera, cambios de jugadores conocidos y cumplidores pero la llegada de ilustres desconocidos, carentes de blasones; tipos que tienen más cara de negocio que de rentables contrataciones.
Una vez más y aunque no se quiera hacer la odiosa referencia, los vecinos del norte nos están poniendo el ejemplo de cómo se deben hacer las cosas; apostando con empresarios serios y no con ratas de oportunidad que tienen que salir huyendo, poniendo un océano de por medio y dejando tirado su equipo; u otros entusiastas que carecen de efectivo con más deudas que un país del tercer mundo.
En cuestión de jugadores es peor la diferencia; mientras que los nombres que arriban al sufrido país de la patada son ilustremente desconocidos; allá están; Clint Dempsey, Ricardo Izecson dos Santos Leite, mejor y mayormente conocido como Kaká, David Villa, Frank Lampard y Steven Gerrard.
No es ninguna forma conformista y mediocre; pero tendré que acogerme a la máxima expresada por algún maestro, que no “maistro”; quien criticado por lo mediocre y pusilánime equipo de trabajo, viéndose vapuleado, señalado y vilipendiado, expresó a su superior cuando éste le exigió elevara la calidad de su producción: “es lo que hay” dijo el maestro encogiéndose de hombros.
Y si eso es lo que hay, pues con toda la buena fe, me dispondré a disfrutar de lo que nos regale nuestra liga; aunque no estará de más hacer un altarcito con los santitos más milagrosos que hay y prenderles unas veladoras con mucho fervor, pidiéndoles su intercesión para que el torneo de clausura no resulte tan anémico, bulímico y gris como lo fue el apertura; y sobre todo para que tenga una liguilla acorde con la idea por la que se creó; y ya de paso que los árbitros tengan compasión del espectáculo y respeto por la justicia a la que tristemente han mancillado.
¡Ay! Ya quiero que sea navidad.

Cierro con una obra titulada “¡ánimo!”

Que haya goles de principio,
Que nos colme la emoción,
Sin chivas al precipicio,
¡Ni árbitros del montón!

Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan