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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

7, octubre 2014 - 9:08

07 octubre 2014. Alberto Lati

EL Comité Organizador de Río de Janeiro 2016 se ufana al anunciar que ha recibido casi cien mil solicitudes para ser voluntarios durante los Juegos, aunque más que conseguir candidatos, el problema radica en saber capacitarlos.
Una de las frases más repetidas de los discursos y conferencias de prensa de clausura de un mega evento deportivo es la que insiste que sin los voluntarios nada hubiera sido posible. Y es verdad que su apoyo resulta determinante.
Sin embargo, es evidente que su capacitación y aprovechamiento cada vez es menos eficaz. Muchos de ellos terminan el evento sin haber entendido cuál era su rol o de qué forma podían haber apoyado mejor a las personas vinculadas a su área.
Son personas (en su mayoría jóvenes) que sólo reciben uniforme y alimento diario, a cambio de su tiempo e incluso de pagar su traslado aéreo y alojamiento. Su mayor recompensa, más allá de los poquísimos privilegiados a los que toca estar en pleno estadio, es sentir que han sido parte del Mundial o los Olímpicos, que han contribuido a su desarrollo, que lo han vivido desde adentro.
El problema, reitero, es dejarles claro qué tienen que hacer, qué deben resolver y, sobre todo, en qué no se deben de meter. Para problemas mayores han de dirigirse al personal del Comité Organizador presente en cada sede (y no improvisar, como alguno en Brasil 2014 que ya se había tomado atribución para quitar acreditaciones).
Como en casi todo, Alemania 2006 es el modelo de mejor capacitación y desempeño. Mucho menos eficiente en Atenas 2004, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Corea-Japón 2002 y Beijing 2008 tampoco fueron óptimos, ya que no tuvieron la sensibilidad para preparar a su gente a superar las barreras culturales que separan a orientales de occidentales.
Ahora, según explican, los cien mil solicitantes provienen de 180 países (entre los cinco más presentes se encuentra México). Suena muy bien y deja claro tanto el poder de estos certámenes como la generosidad de estos personajes. No obstante, insisto: más que la cifra, inquieta la capacitación. Ahí puede radicar el camino para hacer exitosos unos Olímpicos o no.

Twitter/albertolati