Con la tecnología de Google Traductor

El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

ESTO

6, marzo 2015 - 10:44

06 marzo 2015. Daniel Reyes

SE antojaba como un gran platillo balompédico internacional el tiro entre los Tigres del norte y la mafia del River, por lo que nos fuimos Andy el cachorro y un servidor a pasear a don Jacko por las praderas de la CU, rápido, antes de que comenzara el mentado duelo.
Sudados, cansados pero bien paseados regresamos al cantón, y con una cebada embotellada en la diestra contemplamos el encuentro (obvio, Jacko no).
El primer tiempo fue (casi) completito para los anfitriones, llegaban una sí y otra también, los felinos mantenían en el orden su principal arma; y en la buena estrella de su guardameta el cero; River, en el afán de darle un coscorrón a la visita se descuidó; un tal Ramiro Funes Mori (el equivalente de “Pikolín” defensa, pero de los “Millonarios”) le colocó un pase preciso a Guerrón, que no tuvo más que hacerle una media finta al portero platense para cascarles el primero.
El segundo tiempo se tornó definitivamente de estilo suramericano; y no precisamente porque los de casa hayan puesto el ejemplo, si no porque ambos conjuntos se comenzaron a repartir leña sin ninguna restricción; el árbitro carioca Sandro Ricci fue la comparsa ideal para el popurrí de patadas y mandobles en general que volaban de aquí para allá y de allá para acá; él solo se limitaba a mirar y enseñar el cartón amarillo cuando su minúscula conciencia y su chaparro criterio “entendían” que era el momento de impartir justicia. En esa vorágine de violencia, el delantero tigre Rafa Sobis olió perfectamente que entre el arquero Chiarini y el central “Pikolin” Funes Mori le estaban tendiendo la camita para hacerle el típico, popular y socorrido sándwich, se detuvo en la jugada y empujo al multicitado Ramiro que terminó en la enfermería con algunos puntos de sutura en la trompa, debido al rodillazo de su compañero portero.
Siguieron las jugadas rasposas y poco a poco los mexicanos dejaron espacios determinantes hasta que Carlos Sánchez se tiró media tijera completamente solo para emparejar las cosas.
Luego de algunos afanes, todo terminó.
En ese momento me acordé por qué el “Tuca” desdeña otros torneos que no sean la Liga: porque se le hace bolas el engrudo, se le va el Wi-Fi, no le sube el agua al tinaco y no le encuentra las mangas al chaleco, pues cuenta con un plantel lleno de calidad al que debe condicionar al ataque y nunca maniatar, pero su idea de “controlar” el juego termina por desaparecer a su equipo.
También me acordé, que es un prófugo del diván, pues en esa terrible “tripolaridad” que padece, se da el lujo de pasar como un sujeto equilibrado y decente en la conferencia de prensa, respondiendo todas las preguntas, diciendo “gracias” y “por favor” y disculpándose por no escuchar alguna pregunta.
Lejos muy lejos del lépero malencarado que en el país de la patada sólo responde a lo que le gusta, e insulta a todos. Eso sí, cuando le da la gana atender a la prensa.
Me recordó aquel pasaje de la parábola del cirquero, cuando le dijo a un compañero: “De joven artista y de viejo payaso”
Cierro con una obra titulada “Uff”
Empezaron muy entrones,
luego tigres se contuvo,
el “Tuca” sin “maldiciones”
y con una River tuvo.

Y si no, quéjense a la FIFA
Twitter: @pollodetlalpan