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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

María Vega

6, diciembre 2014 - 10:38

06 de diciembre 2014. Diego Reyes

Media fiesta
PUES ya va a la mitad la famosa “fiesta grande” y al contrario de cualquier otro festejo (por lo menos de los que yo tengo memoria) no ha subido el ambiente; se ha mantenido; dirían los clásicos: “entre azul y buenas noches”; o lo explicaría mejor un científico de lo paranormal: “Es muy redondo para huevo y muy largo para aguacate”.
En otras palabras, la liguilla ha quedado a deber, con más empates que victorias claras y mucho freno en los ataques de los conjuntos ha sido el común denominador de las finales; es como una fiesta sin bailongo.
América y Monterrey
Los Rayados del norte concretamente su comandante en jefe, el decentísimo Carlos Barra; sorprendió al respetable y al no tanto mandando a la sala de espera a sus grandes estrellas, frente al Atlas; pensó que había encontrado la cura contra algún mal, y repitió la dosis contra las Águilas de Coapa; el resultado quedó muy lejos de lo esperado y dándose un porrazo estrepitoso, quedando con patita y media fuera del juego de juegos.
A pesar de recibir el primer juego, y con la sensible expulsión de Hiram Mier, les faltó alma, corazón y vida (dice la canción) alma para conquistarlo, corazón para quererlo y vida para llegar a la final.
Mientras que el América fue a hacer lo suyo y bajo el espíritu del ‘Chanfle’ consiguieron tres goles de rebote, de panzazo y de fortuna ¿acaso la suerte del campeón? La cuestión fue así: Mohamed (por esta ocasión), renunció a intentar perder el partido y no hizo planteamientos de roedor; lástima por el chavo Díaz que, justo cuando mejor se desenvolvía, el recochino destino, si es que existe, le privó de la final, y por lo pronto del próximo torneo. El equipo no dejó de esforzarse y nunca bajó los brazos, y el meritorio hecho de atacar, disparar y molestar al rival, les dio el encuentro con la fortuna y los goles; mención aparte el tercero, donde el ‘Quick’ Mendoza, literalmente, casi se lesiona peleándose con el balón frente al arco y sin portero.
Ahora, los del norte requieren de cuatro golecitos, para brincarla, cosa que se mira muy, pero muy complicada, debido a la motivación de su rival y a la poca motivación de ellos mismos.
Tigres y Toluca
Contra lo que se pudo poner en el papel; esta llave resultó mucho más pareja de lo esperado; siendo los porteros quienes tuvieron la última palabra; al final los felinos salieron más traqueteados, pues les expulsaron al ‘Cacha’ Arévalo Ríos, que se va a quedar como el chinito “nomás milando” el decisivo contra el diablo.
Dicho sea de paso, se vio uno de los peores arbitrajes de la historia de los partidos Tigres Toluca; el juez César Arturo Ramos, conocido en el mundo de la farándula como: Fred Roldan; dejó pasar tres de cárcel, antes de sacar la primera amarilla; una, por cierto de Arévalo, que para su servidor, jugó de a gratis, desde los primeros minutos; luego, el querido Fred, siguió equivocándose y marcando por miedo; al final sólo faltó que se disfrazara de Pinocho, pues nadie le creyó nada.
Semifinal que hay que ver, pues huele y mucho a azufre.
No sé si sea yo, el ambiente navideño, el meteorito que cayó, el final del año mundialista y muy trabajado, o la tía de las muchachas, pero como que siento una liguilla cansada.
Cierro con una obra titulada “más sabe”

Tengo ganas de arriesgar,
Sin hacerle mucho al sabio,
El trofeo lo ha de ganar,
Al que le dicen “el diablo”
Y si no, quéjense a la FIFA.

Twitter: @pollodetlalpan