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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

4, noviembre 2014 - 9:15

04 noviembre 2014. Daniel Reyes

Vidente
RESULTA que el viernes pasado, por la mañana, comenzó a circular un rumor en el país de la patada, en el sentido de que el técnico nacional agarraba sus petacas y se lanzaba hacia el norte.
El chisme comenzó a tomar fuerza y al cabo de un ratón, las pías conciencias se desataban contra el ‘Piojito’, acusándolo de que no le importaba el acontecer balompédico nacional, es decir, a decir de los persignados, le estaba valiendo “mami” su chamba.
Y no era propiamente porque se jugaba la jornada 15 del torneo doméstico; el asombro se daba porque tendría verificativo al llamado, “clásico nacional”, “clásico de clásicos” o “súper clásico” entre los sabidos rivales.
No era posible, para los puntuales críticos, la ausencia del entrenador del Tricolor, en las gradas del coloso; peor aún cuando se supo que el popular personaje, se encontraba en los pits del autódromo de Austin, Texas, admirando a los poderosos patas de hule de la polémica Fórmula uno.
Miguel Herrera se paseaba por los “boxes” de la máxima categoría, obsequiando fotos y rúbricas a quien lo solicitara; el carisma del güero le convirtió en instantes en el objeto del deseo de los fanáticos de la velocidad.
Las redes sociales se inundaban con gráficas puntuales, donde aparecía Herrera Aguirre posando para las lentes de profesionales y amateurs, del mundo de la velocidad; incluso robó la atención una foto donde el estratega posa con Emerson Fittipaldi, que subió una escudería, y donde calificaban a Miguel como leyenda.
Ahora más que nunca estoy convencido de que el ‘Piojo’ es el hombre que debe conducir el destino del Tricolor, pues adivinó que en este fin de semana tenía, debía, alejarse de la práctica futbolera; sobre todo no podía, por ningún motivo terrenal, observar el América-Chivas. 
Para los seguidores del balompié, fue un desagradable trámite chutarnos la jornada; parecía que todos los jugadores estaban decididos a matarnos la ilusión, sin arriesgar, sin esforzarse, sin entregarse.
A excepción de la fiera frente a los zorros; todo lo demás estuvo para olvidarse de inmediato; tan feo, tan desagradable que hubo reportes de personas que sufrieron intenso dolor de ojos; llegando, alguna de ellas, a llorar lágrimas de sangre.    
¿A qué se quedaba Miguel? Con partidos tan desastrosos lo único que hubieran generado a su opinión, serían dudas; pues jugadores que tienen cierto nivel, se convirtieron (curiosamente en días de muertos) en inútiles zombies, autómatas sin alma que deambulaban por el terreno de la ilusión, con el único objetivo de mirar pasar el tiempo.
Ojalá alguien se preocupe y conmine a los actores principales del juego, a poner lo que se tiene que poner, para quitar la calidad de la liga del terreno del entredicho.
De haberlo sabido, yo también me hubiera largado, aunque sea a ver las carreras de burros a Otumba.
 
 Cierro con una obra titulada “infamia”.
 Por favor que alguien les diga,
Luego de que mal obraron,
Que se avergüence la liga,
Y lo peor fue que cobraron.
 
Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan