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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

3, diciembre 2014 - 9:46

03 diciembre 2014. Alberto Lati

LA venta de boletos para Río de Janeiro 2016 ya tendría que haber comenzado, pero se ha pospuesto unos meses.
En realidad, poco debe de preocuparnos tal demora si finalmente antes de marzo inicia el intrincado y complejo sistema de adquisición de localidades. El problema no es el cuándo sino el cómo. Lo que tiene que mantenerse entre las prioridades mayores del Comité Organizador es el esquema de venta, sorteo entre aplicantes y distribución de tickets.
Desde que esta operación no se efectúa imprimiendo la exacta cantidad de boletos que caben en el estadio, no ha habido mega evento deportivo que logre salir con éxito de este trámite. Los sistemas de informática diseñados para ofrecer boletaje, se han visto rebasados certamen tras certamen; sea en países orientales de la impecabilidad de Japón, sea en naciones europeas tan eficientes como Alemania, sea en ciudades tan prácticas como Londres, sea en eventos que recibieron inversiones sin precedentes como Beijing 2008.
Importante especificar Río de Janeiro no se ha retrasado en esta faceta por estar ultimando detalles, sino debido a que las leyes brasileñas obligan a consultar todo lo relativo a la venta de boletos con tres niveles gubernamentales (situación que ya aconteció sin causar daño alguno en el Mundial 2014 o los Panamericanos 2007). Muy bien: no pasa nada si se inicia dos o tres meses tarde, siempre y cuando se consiga aprender de errores del pasado…, y dudo que eso se suscite.
Sucederá que para algunas pruebas se venderán más sitios de los que realmente están disponibles, así como que para otras se ofrecerán menos lugares de los que en realidad hay en el escenario. A eso nos hemos acostumbrado con los nuevos tiempos en los que todo depende de un programa de computación que no ha sido perfeccionado, a lo que debemos añadir algo que ya padeció Londres 2012: piratas informáticos vendiendo tickets desde portales-trampa.
A diferencia de lo que sucede con las instalaciones, la logística o la seguridad, esto no depende plenamente de los cariocas, sino del apoyo del Comité Olímpico Internacional. Y me temo que están destinados a experimentar los problemas de siempre; lo contrario sería una gratísima noticia.
Twitter/albertolati