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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

2, enero 2015 - 11:26

01 de enero de 2015. Daniel Reyes

A la primera
CON la nostalgia a todo lo que daba, sonaron las doce campanadas, dando por finiquitado el polémico 2014, las uvas sabían entre amargas y buenas noches, los recuerdos se agolpaban agridulces, mientras que los deseos tenían mucho miedo de asomarse.
Pancho, Julio, Sergio, Gerardo, Mario y su servilleta, veíamos en la “alineación del nacimiento” con el niñito Dios de centro delantero, en la palestra del génesis y los tres Reyes Magos, en su media cancha, a punto de arribar para rendir el tributo milenario.
Por un “algo” terrenal, de pronto la cotidianeidad las vulgares vivencias, nos llevaron a externar nuestras profanas opiniones balompédicas.
Pancho atacó al universo ponderando los tantísimos logros del (otrora) campeonísmo Guadalajara; se despojó de la chamarra y mostraba orgulloso su playera chiva, soñaba e intentaba prometer el esperado regreso a lo importante, la salvación y la reinstalación del orgullo.
Julio, Sergio y Gerardo; estaban terriblemente circunspectos, serios como una restricción y preocupados cual botánico sin lluvia. La explicación era muy obvia: son azules de corazón.
Su actitud demostraba, más allá de todo, valor a prueba de cualquier cosa y fe inquebrantable en el reestructurado tren; Roque, sin ser roca, era la piedra donde fundaban sus expectativas e ilusiones; tenían una espinota que no saben como sacársela.
Hablaron poco, pero sustancioso, fueron directos: “vamos por todo”.
Mario nada decía, escudándose en que tenía una tos de perro, no emitía sonido alguno; sin embargo sabía que todos esperaban su opinión por ser águila; carraspeando un poco, se animó, para recordar con detalle el reciente triunfo americanista, al que calificó de épico e inolvidable, luego ya calientito, se animó,
se puso de pie y expuso sobre la partida de su capitán al Viejo Continente; contento y aleluyo, festejaba la ida de Miguelito Layún al Granada.
Después de algunas observaciones y precisiones, de que en realidad no iba a llegar ese pequeño equipo español; si no a un pequeñísimo equipo inglés (perdón por no mencionarlo, pero es que no recuerdo cual es); Mario, conocido en el barrio como: “El Búfalo”, insistió en la importancia de la internacionalización antes que cualquier cosa, incluso, audaz, en un desafío a la física; propuso el hecho de que: “salir, es salir”.
Al final del día a todos los presentes, se nos hizo un desperdicio la partida de Layún a la dimensión desconocida; pero con la atmósfera en contra, reinó la paz, el amor y la buena voluntad.
Y destapamos otra sidra.

Cierro con una obra titulada “adiós, que te vaya bien”
El Layún ya lo escogió,
Es tipo muy decidido,
El equipo que eligió,
Es el gran desconocido.
Y si no, quéjense a la FIFA
Twitter: @pollodetlalpan