24, enero 2026 - 6:00
Mundial 2026 ha trajo consigo todo tipo de problemas socioeconómicos. Fotos: Lesslie Arredondo / ESTO
Si bien la fiesta del Mundial 2026 ha inundado toda la ciudad en colores y alegría, para otros tantos, esto se ha transformado en una pesadilla, como es el caso de la comerciante Elena Botello Rosas, quien desde hace más de cuatro décadas ha trabajado en la Calzada de Tlalpan, pero en estos últimos meses ha visto como las remodelaciones de cara a la justa mundialista le han arrebatado su forma de ingreso.
“Yo soy comerciante de flores y plantas, pero en los pasos de arriba de la Calzada de Tlalpan, ya quitaron todos los puestos, quitaron todo por el Mundial y ahora nos quieren desalojar de los pasos a desnivel con el pretexto del Mundial”, explicó a ESTO en el contexto de una manifestación en contra de las políticas pro despojo de cara al Mundial 2026.

Como trabajadora, la señora Elena se mantiene al día e incluso en ocasiones sus medicamentos para lidiar con la diabetes que padece salen de su bolsillo, al igual que los costos de vivienda, servicios, alimentos e incluso reparaciones para los pasos a desnivel de la calzada de la cual han hecho uso por años.
Incertidumbre de los comerciantes tras el Mundial 2026
“Me afecta, porque viene el Mundial 15 días, estoy de acuerdo, cierro mi local, pero ¿qué me garantiza que después voy a regresar y me van a regresar mi espacio de trabajo. No soy solo yo, somos casi 500 personas y la mayoría somos de la tercera edad. Yo lo que peleo es que, por favor nos dejen trabajar. Hemos mantenido esos pasos a costo de los compañeros”, agregó.
Según la Sra. Botello, no hubo diálogo previo, simplemente de buenas a primeras, las autoridades llegaron a reclamar un espacio que durante años, pasó desapercibido, a la sombra de una calzada que día con día ve transitar a miles de automovilistas y peatones.
“Nos dijeron que se venía el mundial y que teníamos que desalojar estos pasos a desnivel porque van a arreglar, van a renovar. Tengo 40 años, nunca había entrado ahí ni la delegación, ni la jefa, ni nadie.Han pasado presidentes y nos han abandonado. Metimos luz, limpiamos, echamos piso por costo nuestro, de lo que nosotros trabajamos”, reitera.
No confían en las autoriades de CDMX
Si bien la propuesta de renovación lucía atractiva a cambio de mil pesos, la señora Elena así como otros tantos comerciantes perdieron la credibilidad en las autoridades y con cuatro décadas de esfuerzo en la espalda, lo tiene claro, ella solo dejará de trabajar ahí cuando muera
“Nos dan supuestamente $6 mil pesos para que salgamos y cuando regresemos ya vamos a pagar una renta. Es lo que dicen, pero la verdad no les creemos. Los jefes del gobierno son muy tramposos. Si hemos durado 40 años, podemos aguantar más. Y discúlpenme, pero de mi local no me van a sacar más que muerta, mi esposo murió en esos locales trabajando. No lo voy a aceptar”, expresó.
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Finalmente, la Sra. Elena Botello envió un mensaje a las autoridades antes de concluir en el que dijo, “Tú como mujer tambié