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18, junio 2019 - 1:55

┃ Brian Sales

Freire

Abandonó su casa a los 13 años, evidencia de que al joven Nicolás Freire pocas cosas le asustan. Centrado, consciente, responsable y con ganas de comerse la Liga MX, pretende ocupar un sitio relevante en Pumas y en el balompié nacional. Tras su exitoso paso por la Liga Deportiva de Quito peleará por un lugar en el once titular y, por sus capacidades, anhela asombrar al país e ingresar al selecto grupo de los mejores centrales. Enfundado con la indumentaria felina, advierte que va por todo.

“El primer mensaje que me dio el grupo cuando llegué es que vamos por todas”, menciona Nicolás, con una seguridad que asombra, en charla exclusiva con el Diario de los Deportistas. “Vamos a ir partido a partido, dejaremos todo. Agradezco cómo me recibieron los muchachos, ya que se portaron de forma espectacular. Para eso vine, para los retos y para pelear por todo. Si no juegas para ganar, ¿para qué jugar?”, añade el central de 25 años de edad.

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Pumas adoleció todo el Clausura 2019 de un líder en zona defensiva. Entre Luis Quintana, Alejandro Arribas, Pablo Jáquez y Rodrigo González no encontraron la pareja ideal para conformar la línea frente al arquero. De ahí que los universitarios ubicaran a Freire para ofertar por él en este mercado de transferencias. Nicolás recuerda el momento preciso en el que supo del interés, aunque se mantuvo con la mente en su anterior club.

“Estaba en Liga de Quito, a mitad de torneo, con un buen momento tanto en la Libertadores como en el certamen regular. En lo personal tuve buenas actuaciones y es cuando se contacta a mi representante; me llama y me dice que había una posibilidad. De ahí comenzó a hacer ruido, pero todo de forma interna. Al finalizar mi contrato se hizo todo más certero y se cerró el traspaso”, recuerda Freire.

 

Pese a que en Quito querían mantenerlo, la situación económica no lo permitió. Ahí fue donde tomó una decisión y se inclinó por los colores azul y oro. A la Liga MX, y en concreto al Club Universidad, los ve como un reto en su carrera y una posibilidad de trascender, debido al notable crecimiento del futbol en este país.

“Por lo que representa Pumas en México (los escogí). Si bien no tengo experiencia en esta liga o contra equipos de esta latitud, sabía del potencial que tienen y que la competencia crece cada vez más. Fue un desafío en lo deportivo y acá estoy ahora”, menciona el argentino con notable ilusión.

Ahora, Freire defenderá los colores azul y oro, además de representar a la máxima casa de estudios del país, la UNAM. Pese al desconocimiento, rápidamente se ha empapado de los valores que se predican en Ciudad Universitaria, mismos con los que desea vivir.

“Es la responsabilidad que me tomo y me propongo en cada equipo al que llego, tanto en lo personal como en lo grupal. Vengo a respetar al club. Me abrieron las puertas; estoy muy contento por ese gesto. Lo que prometo es darlo todo desde el primer día hasta el último, porque soy profesional. Espero que tengamos una gran temporada todos, como equipo. En lo personal, me gustaría renovar con Pumas”, cierra el central.

Los múltiples viajes de un felino soñador

Con solamente sueños en la mochila, Nicolás Freire abandonó su hogar desde muy temprana edad. Todo giró en torno a un balón, pero hoy su carrera maneja varias latitudes, incluso Europa. Las ganas de volver siempre estarán latentes, más por los seres queridos. “Me fui de mi casa a los 13 años para el sur de la Argentina, a un equipo que se llama Comisión de Actividades Infantiles, que es un club formador, donde dos veces al año viajábamos a Buenos Aires para tener competencias con los equipos grandes. Fueron 24 meses de mucho aprendizaje y conocer amigos que, hasta hoy, mantengo contacto”, narra orgulloso.

Ya en México, la distancia es mucho más grande entre Nicolás y su familia. En el fondo sabe que la posibilidad de que lo visiten y conozcan un nuevo país está latente, por lo que su mente se centra en hacer una buena campaña para que todo continúe en línea ascendente. “El desarraigo de la familia es lo que más cuesta. Desde la primera vez que salí de mi casa, y conforme pasan los años, te vas acostumbrando y la familia también. Siempre está la posibilidad de que vengan a visitarme y conocer este país. Estuvieron en Quito, entonces siempre está mi sangre apoyando. Cuando se pueda se pegan una vuelta para acompañar”, confiesa el argentino, con cierta nostalgia en sus palabras.

Freire pasó por Holanda, Uruguay, Ecuador y hoy recala en México. Junto a Luis Fernando Quintana se encargará de devolverle la estabilidad en la parte baja que Pumas perdió y no encontró en el pasado semestre. Mientras en Quito se lamentan de su partida, en Pumas lo recibieron con brazos abiertos y altas expectativas, ya que, consideran, tiene cualidades para brillar dentro del balompié mexicano.