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Mira

8, diciembre 2017 - 14:10

┃ Miguel Angel García

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Los profesionales de la Tauromaquia, los que dependen directamente de la Fiesta Brava, viven amenazados por los movimientos de antitaurinos que buscan abolir dicho espectáculo, lo cual estaría coartando el derecho al trabajo y la libre expresión de quienes gustan de los toros. Defendemos hasta donde podemos lo que llamamos fiesta de arte, artística plena, exhortando a todos los aficionados para acudir a las plazas y que nadie, absolutamente nadie, tenga el derecho de decidir y pensar por uno mismo.

Cuando el torero de Galapagar actúa en México hace firmar a todos los medios de comunicación una carta compromiso, no solamente por reporteros, sino por directores, donde hace que la prensa se comprometa para que, “La actuación de José Tomás no podrá ser trasmitida a través de ningún medio de difusión gráfica o audiovisual, en ninguna modalidad técnica..”. (para pronto, ni en wasap) A menos que sea autorizada por el diestro. Palabras más, palabras menos se pueden leer en dicho documento.

Dicen que el “misterio” de este torero radica en eso, en que no se deja ver ni en pintura y en cierta forma ésta mercadotecnia le ha funcionado para que el público, sobre todo el no conocedor, se intrigue en saber por qué según le llaman el “mejor”.

Si los profesionales de la fiesta brava, por delante siempre los medios de comunicación, sacan la cara cuando de defender la libertad de expresión de la Fiesta Brava se trata para que nadie se atribuya la libertad de coartar el trabajo, por qué un torero que viste el terno una o dos veces al año llega a México y atenta contra nuestra libertad de expresión, la de los medios informativos.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual reza: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio expreso.

El articulo 6 se la Constitución Mexicana contiene la libertad fundamental de expresión de las ideas en los siguientes términos: La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial y administrativa; el derecho a la información será garantizado por el estado.

Toreros como Enrique Ponce, Julián López y Pablo Hermoso de Mendoza, igual de origen español, se han brindado y sin medida para el toreo mexicano, realizando extensas campañas desde hace más de 18 años, en plazas Monumentales y de provincia, apoyando a los valores, promoviendo la fiesta brava, activando economías. Ellos tienen más derecho que el de Galapagar en decidir cómo y quienes pueden verlos torear. Y jamás han impuesto una sola condición.

En México, sobre todo en la Plaza de Insurgentes, el de Galapagar no tiene un solo argumento para sentirse especial, porque taurinamente hablando tampoco ha hecho absolutamente nada relevante. Sí, ha llenado la plaza, pero me gustaría ver que lo hiciera diez o quince años consecutivos como lo ha hecho un Pablo Hermoso de Mendoza.

No, ser figura no es vestirse una vez al año y menos imponer cláusulas a los medios informativos, atentando contra la libertad de expresión. ¿En qué planeta sucede esto? Más cuando en México temas como libertad de expresión está costado la sangre a miles de periodistas y que lamentablemente siguen sumando en la nota roja.

Libertad de expresión, en México, es poner el dedo en la llaga, por que si no lo sabía, señor de Galapagar, este año han muerto en el cumplimiento de su deber 11 periodistas, que se suman a los 47 asesinados desde 2010 por defender la libertad de expresión. Aquí, este tema, no es cosa de un torero.

No estamos de acuerdo en la postura del torero de Galapagar al imponer reglamentos, condiciones y un sin fin de cláusulas para este medio informativo, como a toda la prensa que cubre la nota de la Fiesta Brava. Por tal motivo, declinamos irlo a ver a la Plaza México el día 12. Esto no significa que evadamos nuestro compromiso con la información, de tal manera que daremos cuenta puntual y exhaustivamente a todo lo acontecido en la corrida del 12, antes y después. El torero de Galapagar no es la corrida del 12, este evento es mucho más que eso.

El Periódico ESTO nace en 1941, desde entonces a la fecha, ha informado del acontecer mundial del toreo ininterrumpidamente, los 365 días del año, dedicándole el mayor espacio como en ningún otro medio impreso se hace, ni a nivel mundial. Esta redacción la han visitado prácticamente todas las figuras del toreo, de antes y de ahora; y ha pisado los ruedos más importantes de México y el extranjero a través de sus importantes plumas que aquí han dejado la vida. Y nadie, jamás nadie ha llegado a decir como hacer nuestro trabajo. No jugamos a informar. No estamos al capricho de nadie.

No, gracias, señor de Galapagar.

Bajo condiciones, no.