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14, enero 2026 - 18:57

┃ Álvaro Zaldaña

Cruz Azul triunfó en su debut en Puebla / Foto: Oswaldo Figueroa

Puebla-. Cruz Azul inició la renta de su nuevo “hogar” en el Clausura 2026 de manera exitosa. Sin mucho esfuerzo, vencieron 2-0 a un Atlas que poco hizo para exigir a la Máquina, en un Estadio Cuauhtémoc que apenas tuvo presencia de aficionados ante el horario laboral en el que se agendó el juego. Los celestes cortaron una racha de seis partidos sin ganarle a los Rojinegros.

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Gabriel “Toro” Fernández, el delantero que a inicios del torneo anterior no contaba para la Máquina y terminó por quedarse en puesto ante la nulo éxito en el fichaje de Luka Jovic, fue el encargado de abrir la cuenta de goles en la “nueva casa” de los cementeros.

Temprano en el juego, el uruguayo se abrió entre los defensores, apuntó a Camilo Vargas y cruzó al guardameta colombiano para el primer tanto de la noche en el inmueble camotero.

Nicolás Larcamón buscó ser lo más agresivo posible. Esta vez, el recién llegado Agustín Palavecino fue titular para hacer pareja con su amigo José Paradela, justo como en Necaxa, cuando el mismo entrenador supo sacarles brillo en una plantilla humilde.

La Máquina fue bajando las revoluciones

El planteamiento de Cruz Azul fue claro. 3-4-2-1 al atacar y 5-2-3 al defender, aunque la ineficiencia ofensiva de los rojinegros prácticamente evitó ver esta última en el primer tiempo. Menos ayudó que Diego González, uno de sus mejores hombres ofensivos, tuvo que salir de cambio temprano por lesión.

La Máquina, con tranquilidad, bajó poco a poco las revoluciones, aunque se encontró con el segundo tanto gracias a un tiro libre de Paradela, que la poca afición que acudió al Cuauhtémoc festejó con cierta euforia. Ditta tuvo el tercero, pero abanicó solo frente a Vargas.

Al descanso, una breve lluvia apareció en el Cuauhtémoc y la gente más cercana al campo tuvo que buscar refugio en las zonas altas. Para su fortuna, había espacio de sobra ante la poca presencia de aficionados. Sin embargo, la mayoría de los que acudieron, procedentes de Tlaxcala y compañía, agradecieron a la Máquina elegir Puebla como su casa y así poder verlos más seguido.

Mientras ocurría la migración, algunos trabajadores del estadio ingresaron al campo para intentar recolocar el césped en su lugar. Varios pedazos se alzaron con el juego y hasta Camilo Vargas casi resulta lesionado de gravedad.

Cruz Azul cuidó la ventaja en el segundo tiempo

Para el complemento, Cruz Azul salió frío. Atlas se lanzó en busca del descuento y la Máquina contó con la suerte necesaria para evitarlo. Andrés Gudiño tuvo que intervenir un par de veces con tiro cercanos, aunque fue un disparo raso y cruzado de Uros Durdevic el que más lo exigió. De hecho, el esfuerzo fue tanto que el guardameta tuvo que ser atendido por el cuerpo médico antes reintegrarse.

En respuesta, el “Toro” Fernández se escapó por la amarillenta banda izquierda. Realizó una diagonal al centro y luego tiró cruzado a Camilo Vargas quien, por poco, pudo detener el disparo y evitar el tercero.

El juego entró en un lapsus donde simplemente no pasó nada. Atlas tenía que atacar, pero los pases siempre fueron retrasados, mientras que Cruz Azul se plantó en el medio campo. Larcamón sacó al “Toro”, Palavecino y Paradela, en clara intención de centrarse en el control del balón.

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Al no tener espectáculo y con la lluvia en incremento, varios aficionados optaron por abandonar el recinto desde los últimos 10 minutos. Su decisión fue acertada. Ni Cruz Azul ni Atlas buscaron más allá al entender que todo estaba definido, y que la Máquina, por ahora, tiene récord perfecto en la que tendrá que llama “casa”, por al menos los primeros meses del Clausura 2026. Curiosamente, su próximo encuentro enfrentarán al su “casero”, que será administrativamente visitante.