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1, enero 2026 - 18:49

┃ José Ángel Rueda

Fernando Mendoza sueña con llegar a la NFL foto_ Reuters

La historia estaba escrita: Fernando Mendoza, mariscal de campo de la Universidad de Indiana, acaba de ganar el prestigioso Trofeo Heisman, cuando arriba del estrado, al momento de su discurso, profirió algunas palabras en español. El sonido de su voz iba acorde a su nombre de origen latino, un distintivo que abre paso entre los cientos de quarterbacks que buscan cumplir el sueño de llegar a la NFL. Su herencia cubana es gracias a sus abuelos, el faro que siempre lo guía.

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“Por el amor y sacrificio de mis padres y abuelos, los quiero mucho, de todo mi corazón”, dijo en español. Su mensaje retumbó con fuerza en la sala y enmarcó una de las grandes historias de la temporada en la NCAA. Aunque la entrega del premio tiene tintes de acumulación, esto apenas comienza, porque Mendoza será uno de los prospectos más interesantes del próximo Draft.

Fernando Mendoza gana el trofeo Heisman y se le dedica a su madre

Los días despejados, desde el Bayfront Park de Miami, se alcanza a ver la costa de Varadero. Cientos de kilómetros separan las dos tierras, pero las une la tradición migrante, sobre todo de los cubanos que buscaron en los Estados Unidos una vida mejor. Los abuelos y los padres de Mendoza son el ejemplo de esas vidas, por eso siempre están presentes en la mente del quarterback.

Su discurso al recibir el Heisman deja ver lo mucho que sus padres han influido en su crecimiento.

“Mamá, este es tu trofeo, siempre has sido mi mayor fan, eres mi luz, eres mi razón, mi mayor apoyo, tu sacrificio es valentía”, señaló. “Me enseñaste que la fortaleza no tiene por qué ser ruidosa, puede ser silenciosa y fuerte, es elegir la esperanza, creer en ti cuando el mundo no te da muchas razones para hacerlo, juntos estamos escribiendo lo que la gente cree que es posible.

“Papá, gracias por hacerme tocar la tierra, por hacerme responsable cuando las cosas eran difíciles, me recordó que el talento no significa nada sin disciplina y constancia. Estoy aprendiendo a convertirme en un hombre y tú eres el ejemplo del compromiso, nos apoyaste cuando más lo necesitábamos”.

Nacido en Boston, muy pequeño radicó en Miami y ahí creció y descubrió sus cualidades para jugar como quarterback. Considerado uno de los mejores prospectos del futbol americano colegial, Mendoza jugó dos años para los Golden Bears, para luego dar el paso a Indiana. Fue con los Hoosiers con quien finalmente explotó y demostró todo su potencial al lanzar 33 touchdowns por tan solo seis intercepciones. En cuanto a yardas, el quarterback registró 2980. La gran campaña le valió ser el ganador del Trofeo Heisman, el premio más importante que se otorga en el futbol americano colegial.

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