31, marzo 2025 - 8:23

Alejandra Estudillo comparte la historia de cómo llegó a los clavados / Foto: Luis Garduño
Apenas lleva un par de meses con los Texas Longhorns y Alejandra Estudillo ya es campeona nacional de la NCAA en Estados Unidos, así de contundente es la carrera de la clavadista mexicana originaria de Ixtacomitán, Chiapas, quien a cada paso que da, sorprende con su talento nato que incluso ya la llevó a ser sexta en el trampolín de tres metros de los Juegos Olímpicos de Paris 2024.
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Ale Estudillo descubrió los clavados casi de casualidad, pero cuando comenzó a practicarlos, encontró que no había otro deporte que la llenara tanto como lanzarse desde lo alto de la plataforma o el trampolín, y aunque incluso pasó por su mente ser futbolista, los saltos siempre fueron los que estuvieron en su destino.

“Yo ya sabía nadar desde muy pequeña por mis papás que nos llevaban a balnearios y así. Me acuerdo que a mi hermano le otorgaron como una tipo beca en el Deportivo Tultitlán en el Estado de México y mi mamá vio el deportivo y dijo, no, pues tienen que hacer algún deporte, elijan el que quieran. Y ya, yo vi clavados y dije, yo quiero ese y desde ahí empecé y la verdad no era buena. Al inicio de verdad no era buena, nada, nada buena. Poco a poco se fueron dando las oportunidades”, contó Alejandra Estudillo en charla exclusiva con ESTO.
“Practiqué ballet, pero no era lo mío. Estuve en gimnasia y clavados al mismo tiempo, pero igual como que no me sentí llena. Luego me acuerdo que tuve una etapa de que quería ser futbolista, pero mi mamá no estaba tan de acuerdo. Entonces me quedé en clavados, hacía clavados y futbol, iba a jugar partidos con mi hermano o así, pero me decidí por clavados”, agregó.
El talento llevó a Alejandra a recibir una beca en Monterrey, lo que significo alejarse de su familia y amigos cuando tenia solamente 14 años. Sin embargo siguió sus sueños y poco a poco se fue adaptando, aunque durante la pandemia estuvo a punto de rendirse.
“El apoyo de mi familia fue muy importante. En mi caso, cuando yo me fui a Monterrey, fui yo la que les dije a mis papás, oye, yo quiero seguir mi sueño, y ellos literal, me dijeron algo que nunca se me va a olvidar, que es: ‘con mis miedos van a cortar tus alas’. Y creo que es algo que todos los papás deberían pensar. Como que no sus miedos pueden cortar las alas de su hijo, obviamente, primero su seguridad y su salud, obviamente”, relató Ale.
“Antes de la pandemia, me acuerdo que apenas me había movido a Monterrey y yo estaba muy chiquita, ya tenía 14, vivía sin mis papás. Entonces, me acuerdo que yo ya sufría mucho. Decía, yo ya me quiero ir a mi casa, aquí no tengo casi amigos, no están mis papás, no tengo la comida que me hacía mi mamá. Era muy frustrante. Y creo que pasó pandemia, y me acuerdo que en el momento fue como, ajá, por fin me voy a mi casa. Pero ya estando en mi casa, reflexioné en muchas cosas, y me ayudó a darme cuenta que realmente es lo que quiero, y me fijé en metas hasta que llegó la oportunidad de estar dentro del ciclo olímpico, que empezó desde Cali, que me clasifiqué luego a los Juegos Panamericanos Junior (Cali 2021)”, continuó.
Dos medallas en Cali, otra más en Santiago e incluso un poco de fortuna, gracias a una reasignación de plazas de World Aquatics, le dieron a Estudillo sus primeros Juegos Olímpicos. Y aunque acabó sexta, es consciente que aún le queda mucho camino por recorrer y todo comienza esta semana en Guadalajara, en la primera parada de la Copa del Mundo, donde prácticamente arranca otro ciclo olímpico en el que pretende, de nueva cuenta, ser protagonista.
“Creo que aún me falta mucho por aprender, siento que para mí es el inicio, el cómo me clasifique a Juegos Olímpicos hizo que todo pasara muy rápido y obviamente, gracias a Dios y a mi esfuerzo que hice, pues obtuve un buen resultado. Que sí, obviamente es e el trabajo de muchos años, pero siento que todavía me falta aprender mucho más. Puedo mejorar ese resultado y es por lo que trabajo todos los días, para mejorarlo y para seguir adelante”, señaló.
“Va a ser una gran competencia, una competencia muy divertida porque va a ser en México, espero que vayan muchos mexicanos que nos apoyen y sí, creo que va a ser muy divertido que las competencias internacionales regresen a México. Y pues no sé, me emociona bastante y mis expectativas son altas y obviamente, pues siempre voy a tratar de hacer lo mejor que puedo hacer. Entonces, creo que el trabajo ya está hecho, he entrenado muchísimo estos meses después de Juegos Olímpicos, entonces, espero mejorar el resultado poco a poco”, explicó.
Por ahora Alejandra Estudillo se concentra en Guadalajara para iniciar su camino a Los Ángeles de la mejor manera. Pero también ya piensa en el Campeonato Mundial de Singapur, para así, poco a poco, ir trabajando el podio olímpico con el que tanto sueña.
“Sueño con una medalla olímpica, obviamente, sí, una o dos, o tres quizás. Mi más grande sueño es una medalla olímpica, obviamente, yo le apunto por la de oro. Dicen, apúntale a las estrellas, igual alguna le vas a pegar, ¿no?. Entonces, sí. Trabajo todos los días por eso, en mi mente está todos los días en esforzarme para poder lograr eso. Obviamente disfrutarlo, creo que disfrutarlo es muy importante, es más importante disfrutar el proceso que el resultado. El resultado es un momento y ya, pero el proceso es todo lo que vives todos los días, y para mí creo que eso es lo más importante. Ahorita más que nunca lo estoy disfrutando mucho, en la escuela, en trabajo, en las competencias, es muy divertido”, cerró.
Alejandra Estudillo hará dupla con Gabriela Agúndez en la plataforma
Para Estudillo, lanzarse desde la plataforma de los 10 metros o desde el trampolín resulta lo mismo. Ambas pruebas le encantan y para ella es casi imposible decidirse por una sola, pero a partir de ahora, un nuevo reto llegó: tirar junto a Gaby Agúndez, pues tras el retiro de Alejandra Orozco, será la clavadista de la universidad de Texas quien comparta esa responsabilidad.
Al respecto Ale se siente bendecida. Sabe que su compañera ya ganó una medalla olímpica y eso le aportará mucha experiencia. También confía en que con sus capacidades harán un gran equipo.
“Pues primero que nada, obviamente me emociona mucho el estar con ella. Obviamente la experiencia que tiene. Es de las más experimentadas del equipo y todo lo que ella me puede transmitir y lo que yo le puedo aprender, pues es bienvenido. Entonces me emociona mucho y me motiva aún más a seguir esforzándome aún más cada día”, dijo.
Estar en lugares distintos no afectará en absoluto su trabajo. Ambas clavadistas son disciplinadas y aunque una entrene en Guadalajara y la otra en Texas, encontrarán la sincronía que las lleve a la medalla.
“¿Cómo vamos a trabajar? Obviamente el estar separados puede que complique un poco el entrenamiento. Pero creo que al final de cuentas si cada una entrena sus clavados y nos juntamos nada más para sincronizarnos, literal, para coordinarnos, podemos ser una muy buena pareja. Obviamente cuando yo termine mi semestre acá en la universidad, pues yo me regreso a México. Yo no me quedaría en Estados Unidos, entonces obviamente es mucho más tiempo para poder prepararnos. Obviamente para el selectivo y si se da, pues para el mundial”, explicó.
Gabriela Agúndez y Alejandra Estudillo tendrán su primera participación juntas el próximo sábado 5 de abril, cuando en Guadalajara pelen por un lugar en el podio de la primera parada de la Copa del Mundo.
Estudillo comenzó su aventura en la Universidad de Texas
Si bien para Estudillo estar lejos de casa es algo normal, pues desde los 14 se mudó a Monterrey, emigrar a Estados Unidos ha cambiado por completo su vida de manera positiva, pues ahora siente que aprovecha todo su tiempo y eso la hace sentir enfocada.
“Obviamente mi vida cambió mucho. Mi rutina, me levanto, hago entreno a las seis de la mañana. Luego pesas, luego escuela y luego otra vez entrenamiento y luego otra vez tutorías y tarea y escuela y así. Mi rutina cambió por completo y la verdad me gusta porque siento que estoy aprovechando mucho mi tiempo”, dijo.
“Yo en Monterrey ya casi no vivía con mis papás. Ellos estaban por temporadas, no se quedaban todo el tiempo. Estaba un poco acostumbrada a estar sola. Obviamente ya el hecho de que sea otro país, otro idioma o otra cultura, creo que hace mucho la diferencia. Obviamente al inicio era muy pesado y hasta el momento siento que sigue siendo muy, pues no muy, pero sí es diferente. Es cosa de tiempo para adaptarme aquí, literal”, agregó.
La adaptación de Ale se refleja en su rendimiento. En el poco tiempo que lleva en el College ya fue campeona nacional, así que por ahora, sus entrenadores y equipo están contentos con su llegada.
“Apenas llevo tres meses, casi cuatro. Entonces obviamente que el que ya haya ganado los nacionales pues es muy emocionante y me motiva aún más a seguir echándole ganas para obtener todavía mejores resultados”, dijo.
“Ellos están muy felices (mis entrenadores en Texas). Muy orgullosos de todo lo que hago todos los días. Eso no es nada más de un día que te va bien ya, sino de todos los días y que ven que me esfuerzo bastante por tener, pues por hacerlo mejor, ¿No? Ellos están muy contentos y obviamente me apoyan mucho”, continuó.
Estudillo no es la única mexicana en el circuito de la NCAA, por lo que convivir con sus compañeras ha sido una de las claves de su adaptación. A pesar de ser de diferentes equipos, todas son como una familia.
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“Creo que a pesar de que seamos de diferentes escuelas, siento que se nota mucho el apoyo de nosotras, que somos mexicanas. Obviamente platicamos y vemos y que nos reímos y ya estando en la competencia, pues nos ayudamos unas entre otras. Entonces sí se nota mucho que a pesar de que seamos de diferentes escuelas, como que somos un equipo aparte de nosotras y es muy bonito. La verdad me gusta bastante”, concluyó.