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PARÍS 2024

5, julio 2024 - 22:31

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Felino celebró 40 años de trayectoria en compañía de su hijo / Foto: Cortesía CMLL

Felino probó las mieles de la gloria al llevarse un homenaje y una victoria en su aniversario 40 como luchador, saliendo abrazado de su hijo y ovacionado por el público.

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Luego de cuatro décadas en activo, el icónico gladiador pisó el mismo ring de siempre. Vio a las gradas que alguna vez lo vieron debutar y después perder su máscara. La Arena México volvió a regalarle una noche especial al luchador más rápido, que era ovacionado tan pronto aparecía su nombre en las pantallas.

Antes de iniciar su lucha de aniversario el CMLL le entregó un reconocimiento por sus 40 años, entregado por Salvador Lutteroth y Rocío Banquells. La adrenalina que corría por el festejado era contagiosa pues corría por el ring como un joven novato que está por debutar, hablaba rápido, sin pausas, pero recalcando lo feliz que es y agradeciendo la vida y al público que lo ha acompañado.

La Arena México no dejó de gritar el nombre de Felino

El festejado luchaba enmascarado por un permiso especial y lo acompañó su hijo; Felino Jr. Ganaron la primera caída contra El Pantera y el Hijo del Pantera. Sin embargo, poco duró el gusto, pues en el segundo capítulo todo se emparejaba.

Todo se definiría en la tercera caída, donde Felino volvía a mostrar sus mejores llaves, lances y golpes, haciendo recordar a sus mejores épocas de la Peste Negra, cuando luchaba junto a su hermano Negro Casas y Mr. Niebla, enamorando a todo México.

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El Más Rápido de los luchadores ponía en toque de espaldas a su rival en un par de ocasiones, ambas fallidas, sin embargo, en la tercera oportunidad pudo rendir a su rival ganando la lucha sintiendo de nuevo la tremenda adrenalina que da ganar en la Arena México. Brincó de alegría, se abrazó con su hijo y después subió hasta la segunda cuerda vio a su público y se quitó su incógnita, mostró su rostro que notaba la felicidad mientras la afición coreaba su nombre gritando. La emoción era infinita y contagiosa hasta lo más alto de las gradas del recinto que despedían, por ahora, a un ídolo de los encordados. Regresaba a la lona, abrazaba a su hijo y así juntos y abrazados caminaban por el pasillo para regresar al vestidor en una noche de homenaje y victoria para Felino.

Por David Barrera Salinas