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Mira

2, marzo 2024 - 21:30

┃ Miguel Ángel Mújica / ENVIADO

El Estadio Jalisco se pintó de Azulcrema. FOTO: Francisco Rodríguez | El Occidental

Guadalajara.- La visita del América fue de altura. Las Águilas llegaron y dejaron imágenes impactantes en una serenata que sacudió a la Perla Tapatía un día antes. El día del encuentro no fue diferente. Los cremas llenaron el estadio Jalisco con su sola presencia.

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La rivalidad entre rojinegros y americanistas es prácticamente nula, incluso, varios jugadores han vestido ambas camisetas, desde uno de los más recordados como Pável Pardo, hasta el último que cruzó la frontera, como Julián Quiñones.

La vista del impactante Coloso de la Calzada Independencia no podía ser mejor que aérea. A la altura del ave, el cielo tapatío lució impactante en uno de los encuentros que más esperan los seguidores rojinegros, después de Chivas, Querétaro o los propios Pumas.

El campo tapatío tuvo un mar de gente rojinegra, pero el amarillo imperó en las partes centrales y la cabecera sur. América lo volvió a hacer, su popularidad en el suelo donde vive su máximo rival volvió a quedar demostrado.

EL ESTADIO JALISCO FUE AZULCREMA

Los rojinegros vivieron su momento con bufandas, gorras, el muñeco representativo en la cabeza de los niños y el escudo en el corazón, pero fueron los cremas los que le pusieron el sazón que se necesitaba para que el encuentro estuviera en el horario estelar. “¡Águilas, Águilas!”, se escuchó a los alrededores del inmueble, con muchos aficionados con la sudadera o la playera conmemorativa que recordó el último título azulcrema, hace apenas tres meses.

“¡Vamos, vamos América!”, fue la voz que retumbó hasta el cielo, donde se pudo escuchar sin problemas las voces visitantes que enmudecieron a la siempre popular Barra 51 de los rojinegros.

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Hubo un protagonista claro en el encuentro. Julián Quiñones se adueñó de los dorsales de muchos seguidores, ya sean de uno u otro equipo. El 33 dejó una huella entrañable en Guadalajara, tal como la que poco a poco construye en Coapa. Muchos decidieron aplaudirlo a la hora de saltar al terreno de juego, otros más lo abuchearon, aunque él respondió de la mejor forma y saludó a todos los presentes, independientemente de la playera que traían puestas.

Así fue el color del Atlas-América, un encuentro que suele tener anotaciones por la forma de jugar de ambos, pero que esta vez se vio de una forma distinta, desde el cielo de la llamada Perla Tapatía.

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