9, julio 2022 - 21:14

┃ Rubén Beristáin

AFICON CRUZ AZUL

RUBÉN BERISTÁIN
FOTOS: RAMÓN ROMERO

Nada pudo detener la inmensa ilusión que siempre causa el comienzo de un nuevo torneo. El proyecto deportivo de Cruz Azul sólo ha hecho oficial a un refuerzo hasta ahora, incluso ha generado cientos de críticas en redes sociales por la falta de incorporaciones cuando ya se juega la segunda jornada del Apertura 2022, sin embargo la esperanza cementera ha dado inicio, como semestre a semestre no puede faltar y esa fe inquebrantable por una décima estrella se sintió a gran nivel en el estadio Azteca.

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Ni siquiera la lluvia pudo detener una fiesta que se tiñó completamente de azul celeste, dos horas antes del inicio del partido ante los Tuzos del Pachuca. El brote de Covid-19 que ha ido en aumento en nuestro país tampoco importó en lo más mínimo. Nada de eso influyó, la pasión por uno de los clubes más importantes del futbol mexicano una vez más pudo más.

La Máquina tuvo un recibimiento a la altura. Un ambiente totalmente azulado pudo respirarse en las inmediaciones del recinto que próximamente será tres veces mundialista. Un largo pasillo de varios cientos de metros fue la forma en la que la afición azul decidió darle la bienvenida al equipo de sus amores, ese que nunca abandonan sean cual sean las circunstancias.

Todo fue inmejorable. Los tambores sonaron con gran estruendo y las trompetas adornaron los cánticos. “Con Cruz Azul yo siempre estoy, vamos que tienes que ganar, que esta hinchada te vino a alentar”. “Aquí están lo que ponen el corazón. Cruz Azul no pido nada, solo quiero otra estrella”, retumbaron por toda la calle aledaña al inmueble.

De todos lados llegó el apoyo. Las mantas revelaron el lugar de donde habían llegado: Naucalpan, Ixtapaluca, Azcapotzalco, Xochimilco, Cuautitlan Izcalli, Ecatepec, Tecamac, fueron los que brillaron más, pero los de Orizaba, Toluca y Tula no pasaron desapercibidos.

El instante finalmente llegó. El camión se vio a lo lejos y el ánimo subió de decibeles. El flujo de automóviles tuvo que detenerse para darle paso al festín celeste, que estuvo acompañado de bombas de humo en color azul, rojo y blanco, así como de bengalas que reflejaron a una afición que confía al máximo por un nuevo campeonato.

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