11, junio 2022 - 13:13

┃ Guillermo Abogado González

Picador se verá obligado a vender caballo

Guillermo Abogado FOTO: Mexsport Es conocido que la prohibición definitiva de las corridas de toros en la Monumental Plaza México afectará en los ingresos económicos de cientos de personas que laboran durante los festejos, por lo que para algunos ya es un hecho que esta decisión del Juez Primero de Distrito en Materia Administrativa de la Alcaldía Benito Juárez, Jonathan Bass, lo obligó a pensar en un plan alterno para mantener sus ganancias o aligerar sus gastos. TE RECOMENDAMOS: Así reaccionó el medio taurino tras la cancelación de corridas de toros en la Monumental Plaza México Tal es el caso de la dinastía de picadores, fundada por Federico Domínguez, “El Gordo de Iztapalapa”, quien tendrá que modificar su cuadrilla de caballos que ocupa durante las corridas en el Coso de Insurgentes debido a que los gastos se mantendrán, pero sin eventos los ingresos disminuirán. El picador Carlos Ricardo Domínguez, quien tiene 38 años en dicha profesión, detalló: “en casa vemos por trece caballos dispuestos a dar la vida en el ruedo, caballos que su único fin zootecnista es ser Caballos de la pica. Caballos que han sido entrenados, criados y tratados como atletas, como toreros que son y que, por ser caballos de edad adulta en su mayoría, tal vez después de esta actividad y de este trato que tienen en casa su único fin sea: el matadero. Dejemos ya de vivir y de creer esa visión de fantasía y completamente urbana en la que todos los animales pueden ser mascotas, en la que todos los animales pueden vivir libres. No, no es así, hay caballos que dependen de las actividades y la economía que genera el ser humano”. El varilarguero, de 56 años, dio a conocer los gastos que tiene por la manutención de sus equinos: “Esta cuadra de caballos a diario consume $1,250 pesos mexicanos. Esto consiste en comida para cuatro veces al día; Dos comidas de grano que son dos bultos de alimento 80 kg. Ahí llevamos $700 pesos. Seguimos, cuatro pacas de avena de $138 pesos c/u. Sumemos el costo del aserrín para las camas de cada caballo, $1, 000 pesos semanales”. Además, recordó otros desembolsos cada cierto tiempo, “cada dos meses los caballos ocupan sus zapatos nuevos (herraduras) las cuales son un gasto de $750 pesos de cada caballo. En lo que se refiere a medicamentos y medicina preventiva, al mes se gasta alrededor de $15,000 pesos”. Sin olvidar a los trabajadores que cuidan de sus caballos, que para su fortuna son él mismo y sus familiares para ahorrarse otro gasto ahí, pese a todo eso el gasto es de poco más de medio millón al año. “No se suman en esta nómina los trabajadores de diario, porque en casa los cuatro echamos montón y atendemos a los caballos, pero si se suma todo, al año sólo de manutención tenemos un gasto de $581,750 pesos mexicanos”, mencionó el picador mexicano. Domínguez Márquez, quien ha salido en la cuadrilla de algunos toreros como Javier Bernaldo, Jorge Gutiérrez, el “Glison”, Mario del Olmo y Eloy Cavazos, recordó que siempre en este tipo de situación se afectan a terceros como sucede con las personas con quienes se surten para adquirir todo lo relacionado a la salud y alimentación de sus caballos. “Ahora pensemos en el trabajo de los terceros, por ejemplo: las 1,500 pacas que le compramos al campesino, los 730 bultos de alimento en el molino, el trabajo del herrador que viene cada dos meses a herrar a nuestros animales y por último, las personas encargadas y especializadas en el manejo y cuidado de los caballos de pica, tanto fuera, como dentro del ruedo en un festejo taurino”, afirmó. Alejandro Amaya, Guillermo González y por último Arturo Saldívar han sido los matadores que han ocupado sus servicios de Carlos Ricardo Domínguez en La Monumental Plaza de Toros México, que por el momento no tendrá corridas de toros, por lo que envió un mensaje al juez Jonathan Bass. “Como verán, esta gran familia vive al día, por y para la Plaza México, por y para las corridas de toros y ahora estamos en manos de un juez, con un sueldo, con todo asegurado y que no teme por su sustento. Una persona que muy seguramente no tiene conocimiento del trato y el manejo de caballos y mucho menos de toros bravos y que sin querer ver pruebas, ni atender a argumentos, quiere atentar contra algo que tiene 496 años de historia en nuestro país. Esta persona, de la nada nos ha puesto a pensar: ¿Qué caballo vamos a vender?”.

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