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31, marzo 2022 - 18:12

┃ José Ángel Rueda

Los balones de Ascoli Piceno fueron retirados con una grúa (1)

JOSÉ ÁNGEL RUEDA

FOTO: Cortesía Alessandro Angelini

La imagen parece sacada de un cuento. La iglesia de inmensos muros, las puertas y ventanas de madera y hierro, y sobre el empedrado decenas de balones de distintos colores, hay algunos que mantienen su forma, pero hay otros que perdieron la batalla contra el tiempo. La fotografía fue publicada por el joven italiano Alessandro Angelini, un empresario que acudió al llamado del arquitecto que trabaja para la diócesis, desesperado porque los canales que descienden del techo de la iglesia de San Tommaso, en el poblado de Ascoli Piceno, en el centro de Italia, se había tapado de manera misteriosa.

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Entonces Angelini, que junto a su padre maneja una empresa que se dedica al alquiler de materiales de construcción, se elevó en la grúa y al llegar a la cima de la iglesia descubrió que el canal de cuneta estaba completamente obstruido por decenas de balones que habían terminado ahí por las cosas de la mala suerte.

“Estando arriba vi unos cincuenta balones, quizás más, estaban todos amontonados en el canal de la cuneta. Uno estaba completamente podrido, partido por la mitad. Dentro había tierra de la que brotaban suculentas. Los tomé y los tiré abajo”, reconoció Angelini en entrevista para el portal corriere.it.

La historia le rememoró sus tiempos de la infancia, el partido con los amigos en los campos de tierra, las piedras como portería. El balón que se vuela a terrenos desconocidos y el duelo que termina de forma abrupta, sin saber ni quién gano. Cada balón que se encontró en aquel tejado tiene una historia distinta.

La tradición futbolera del poblado de Ascoli Piceno es centenaria. El Ascoli Calcio, fundado en 1898 es de los clubes más antiguos de Italia. Los niños que juegan en la plaza de la iglesia disfrazada, en la imaginación, del estadio Cino e Lillo del Luca, el inmueble que desde hace más de siete décadas alberga los sueños de los más de 46,000 habitantes de la ciudad.

Cuando Angelini bajó, y los balones se agolparon en el empedrado, sacó su celular para tomar una foto. La iglesia que recorta el cielo de azul intenso, y la bocha como protagonista.

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“Me arrodillé un poco para una mejor foto, encuadrando todo frente a la camioneta. Así que publiqué la imagen esa misma noche y después de un tiempo me di cuenta de que se estaba volviendo viral. Fue una sorpresa. ¿Cuánto tiempo llevan en la azotea? Algunos desde hace diez o veinte años, seguramente. Aquí una vez de cinco en adelante fue un continuo de partidos. También jugué hasta la noche. De vez en cuando la pelota acababa en el techo y sabíamos que se había perdido porque creo que solo se llega con una escalera de caracol. ¿Hoy día? Cuando paso por aquí es raro ver niños jugando al futbol. Estás más en la Playstation , o practican otros deportes. Sí, como yo”, finalizó, con algo de nostalgia, sobre todo en estos días, en los que Italia se ha quedado sin Mundial.

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