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Mira

29, agosto 2021 - 12:00

┃ Marco Montoya

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Marco Montoya

FOTO: JOHN THYS | AFP

La Fórmula 1 vivió uno de los días más caóticos en su historia, la tormenta jamás cedió en el circuito de Spa Francorchamps y redujo el Gran Premio de Bélgica a tres vueltas detrás del vehículo de seguridad. Max Verstappen se quedó la victoria en una carrera que cumplió los requisitos suficientes para entregar unidades.

Después de tres horas de retraso por las condiciones climáticas, Michael Masi, director de carrera de la FIA, ordenó que se corriera una competencia de 60 minutos, apenas se pudo girar poco más de ocho, sin posibilidad de rebasar, únicamente para cumplir con el reglamento.

Las tres vueltas oficiales otorgaron la mitad de los puntos, Max Verstappen se acercó a tres puntos de Lewis Hamilton, George Russell lució sonriente, su Williams quedó segundo.

 

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EL GP de Bélgica nunca existió. Cada instante de demora empeoró el circuito, la lluvia empapó los siete kilómetros del asfalto, algunos charcos se comenzaron a formar. Al inicio, se intentó largar tras 25 minutos, el vehículo de seguridad encabezó al pelotón de monoplazas, pero la neblina y la cantidad de agua que levantaban los autos obligó a que se suspendiera el reinicio por tiempo indefinido.

Los pilotos coincidieron en que conducir era un riesgo, apareció la bandera roja y regresaron a los boxes. Durante los 180 minutos de silencio por parte de la FIA, los protagonistas comieron un refrigerio, se quitaron la indumentaria, salieron a saludar a los aficionados, e incluso Lando Norris tomó una siesta, no había condiciones para saltar a la pista.

La pausa le permitió a los mecánicos de Red Bull reparar el auto de Sergio Pérez tras el incidente del tapatío, su esfuerzo sirvió como un ensayo, Checo reanudó desde el pit lane.

 

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El mensaje de las autoridades se repitió una y otra vez “carrera demorada por lluvia”, finalmente el auto médico dio una señal de esperanza cuando saltó a la pista para probar las condiciones, la situación empeoró.

Por lo menos cinco veces retrasó el control de carrera dar un informe del clima. Finalmente, la FIA determinó arrancar las acciones a las 18:17 hora de Bélgica (11:17 de la CDMX). El papelón se consumó cuando apareció de nuevo la bandera roja que finalizó todo antes de que llegara la noche, antes de que pudieran comenzar a competir de verdad.

Los poco más de ocho minutos que pasaron los monoplazas en el asfalto convirtieron el Gran Premio de Bélgica en el más corto de la historia. Duró tres veces menos que el GP de Australia de 1991 (24 minutos).

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