5, octubre 2019 - 19:32

┃ Alejandro Alfaro

Renato-Ibarra

Foto: Ramón Romero Lo que en el papel pintaba para ser un juego lleno de pasión en la tribuna, quedó muy lejos de la expectativa a la hora de la verdad. América y Cruz Azul son dos de los equipos con más convocatoria a nivel nacional; sin embargo, la entrada en el estadio Azteca reflejó todo lo contrario y las gradas tuvieron huecos sumamente notables, principalmente en la zona de las cabeceras. A diferencia de otros Clásicos en donde La Máquina fue local y el boleto más barato rondaba los 500 pesos, esta vez el más accesible fue de 300, peor ni aún así la gente se dejó sentir. En las horas previas, las taquillas registraban localidades disponibles para todas las zonas; las filas eran considerables, mas no alcanzó para que el Coloso de Santa Úrsula tuviera más vida. Al ser local el cuadro Cementero, se auguraba una mayor presencia del pueblo azul, aunque la actualidad de la institución parece haber alejado a la gente incluso en la cita más esperada para ellos en la fase regular. De tal forma, el Clásico Joven terminó deslucido en la tribuna, lejos de aquellos grandes llenos de años pasados.