28, septiembre 2019 - 17:32

┃ Rubén Beristáin

Cruz-Azul

POR RUBÉN BERISTÁIN FOTOS: LUIS GARDUÑO ENVIADOS Pachuca.- La Bella Airosa se pintó completamente de azul celeste, no hubo nada que lo opacara. El conjunto cementero jugó de visita ante Pachuca, pero no lo pareció en ningún momento. El estadio Hidalgo asemejó una pequeña sucursal del Coloso de Santa Úrsula como en sus mejores tiempos. ¡Cruz Azul fue local! La fe y la pasión de los aficionados de La Máquina no conocen fronteras. Para ellos no importó la racha de seis partidos consecutivos sin festejar un triunfo de su equipo y sí confiaron ciegamente que ante los Tuzos romperían con esa racha. Así se hicieron presentes en gran número. El ambiente fue inmejorable, de auténtico Clásico Hidalguense. No importó el paso irregular de ambos conjuntos en el torneo, tampoco el clima con probabilidad de lluvia, el marco lució pletórico y de la mejor forma. Una botarga con la personificación de una Liebre no pudo faltar, mucho menos los vendedores de pastes que alegraban a los asistentes con un delicioso sabor. Las banderas, los tambores y los cánticos también estuvieron. Por un momento, las miradas tuvieron un sólo objetivo. Los grupos de animación de Cruz Azul llegaron en gran número y no pasaron desapercibidos. Con el famoso cántico "Yo soy celeste, es un sentimiento que no morirá" fue como aparecieron y contagiaron a más de uno. Así se llevaron los aplausos y las sonrisas de uno que otro curioso. Dentro de la misma zona, un total de cinco camiones arribaron desde Ciudad Cooperativa para también brindarle un apoyo incondicional a los suyos. Todo se llevó en calma y con familias enteras disfrutando en paz del espectáculo que puede ofrecer un partido de futbol. Saldo blanco y sin nada que lamentar. La seguridad tuvo un día tranquilo y sin contratiempos. El Tuzo se olvidó, al menos por algunas horas. La playera de Pachuca se quedó en el cajón y como ya es una costumbre, la fiesta se tornó de auténtico color azul. Mario Carrillo le dijo que no a Chivas