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14, noviembre 2014 - 11:13

┃ Luis García Olivo

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FOTO: JORGE BARRERA

ÁMSTERDAM, Holanda.- Ante el frío, qué mejor que un gorro, y más si éste lleva las letras de una ciudad que le será imposible de olvidar. Jonathan dos Santos regresó a la Selección y tuvo la oportunidad de jugar por varios minutos con su hermano, Gío, dos experiencias que no borrará de su mente.
El menor de los Dos Santos y jugador del Villarreal se muestra orgulloso, contento y satisfecho de retornar al combinado mexicano, luego de las lesiones y aquella “cepillada” que le dio Javier Aguirre previo al Mundial de Sudáfrica. Hoy ese capítulo “está borrado y solamente me concentro en disfrutar el día a día”, dice para ESTO.

Varios aficionados lo reconocen en una plaza en el centro de Ámsterdam, lo invitan a subir a una bicicleta y cambiar objetos por boletos para el siguiente compromiso de México en Bielorrusia. No obstante, le gana la risa y dice que dicho momento “lo extrañaba, no se compara nada el estar en Selección”, recuerda.

Y es que estar en el Tricolor mayor y junto a su consanguíneo “es algo que esperaba por mucho tiempo. Vinieron las lesiones y no me desesperaba, sabía que tenía que llegar en algún momento (el llamado). Sané de las lesiones y me concentré en trabajar”.

Llegó el cambio del Barcelona al Villarreal para “tener más minutos y compartir la cancha con mi hermano, y la verdad es que no lo pensé, sabía que era una buena oportunidad, y que solamente tenía que trabajar más, y más para ser tomado en cuenta y volver a Selección”, dice.

La decisión fue de total acierto tanto para él como para su hermano, “pues uno siempre quiere jugar y qué mejor si es con tu hermano”, asevera en la plaza Dkestrut de Ámsterdam.

El frío recrudece y recuerda que fueron pocos minutos los que compartió con Giovani en el duelo contra Holanda, otro partido en el que siguió los pasos de su máximo ejemplo.

“Así pasó cuando estábamos en Barcelona, hoy en Villarreal, y qué bueno que ahora en Selección. El tiempo premió y lo bueno es que nunca me desesperé. Siempre pensé en ello”.

El jugar pocos minutos contra Holanda lo colocan como titular indiscutible para arrancar contra Bielorrusia, así que “espero hacer un buen papel, corregir los errores que tuve y hacer lo que me pide el Profe, aprender de las pifias del pasado y que no vuelvan a pasar en este ciclo y buscar desde ese partido un lugar.

“Estoy muy ilusionado con llegar a un Mundial, aprendes de todo, hoy estoy más maduro y hay un nuevo grupo, cálido y con mucha unión. Tengo que dar lo mejor de mí, ya sea que juegue o no y hasta en cada entrenamiento”, desmenuza un joven jugador que sueña en plan grande.

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